Jerarquía del Marketing Social

Por muchos es conocida la Pirámide de Maslow sobre la Naturaleza Humana, y quizás muchos lo asocien a las asignaturas de Sociología en las Carreras de Administración de Empresas o Economía.

Sin embargo, en la época actual no somos pocos los que tenemos esa especie de “alter ego virtual” que toma protagonismo durante el día (algunos hacen gala de él también durante la noche) mientras navegamos por Internet.

Este alter ego (nuestro yo en la Red) también tiene que satisfacer unas necesidades, que se manifiestan en las relaciones con los demás a través, fundamentalmente, de herramientas sociales, con lo que podemos teorizar una presumible Pirámide Jerárquica del Marketing Social (vía Ducttapemarketing.com).

Pirámide Jerarquia Marketing Social

La base de la pirámide está formada por el mundo de los blogs, desde lectores hasta escritores, pasando por comentaristas.

Tras abrir boca con el blogueo, y una vez descubierto en profundidad se siente mayor necesidad de información, y se descubre el funcionamiento de los RSS que nos abre la posibilidad de acceder a un mayor número de fuentes que seguir.

Cubiertas estas necesidades informativas y comunicativas básicas, se descubren nuevas necesidades informativas que se satisfacen a través de las búsquedas sociales y de los marcadores sociales, en las que el intercambio de información se transforma en recomendaciones, estrechando las distancias entre la persona y la masa social (en su conjunto).

Pero llega un momento en el que es necesario personalizar a esa “masa social”, y también obtener un reconocimiento como individuo, entrando en la parte alta de la pirámide, con herramientas de relaciones sociales y de microblogging, donde las relaciones se personalizan y la información se transforma en conversación “cara a cara”.

Sin embargo, el internet social acaba de empezar, y es fácil vaticinar que esta pirámide irá ganando altura en los próximos años, según vayan surgiendo más “necesidades relacionales virtuales”. Quizás todo lo que forma pirámidede hoy no sea más que la base de la pirámide de mañana.

Chiki Chiki y proyectos sociales

He preferido esperar a que se pasara un poco la desconcertante euforia por la gesta de Rodolfo Chikilicuatre para escribir una opinión (siempre personal) sobre el ya famoso Chiki Chiki.

Dado que se ha tratado de un producto prefabricado e impulsado de manera masiva desde distintos medios como la televisión e internet es posible aventurar algunas conclusiones que puedan extrapolarse a los proyectos sociales, donde la colectividad tenga influencia.

Cabe comenzar diciendo que, si bien la canción me parece graciosa y podría valer como canción del verano, me abochorna que sea representante de mi país (y por tanto mío) en un certamen internacional. Sin embargo, me abochorna más que haya recibido tanto apoyo incondicional y comprobar semejante muestra de irresponsabilidad generalizada (aunque es fácil comprobar en la sociedad la confusión de prioridades de la gente, situando el ocio por delante de todo lo demás).

Pero, ¿cómo afecta esto a los proyectos sociales? Si consideramos a Rodolfo Chikilicuatre como un proyecto social se puede ver que:

1) Tienen aceptación. Es la principal lectura positiva que se puede obtener. Es indiscutible que la viralidad del Chiki Chiki ha funcionado a la perfección, y ha traspasado incluso los límites de una cadena de televisión mediana y un medio especial como es internet. Prácticamente todo el mundo habla de Chikilicuatre, para bien o para mal.

2) Sirven como soporte publicitario. Habría bastado ponerle a Rodolfo una pegatina de Cocacola para tener un gran número de impactos. Sólo contar las visualizaciones de vídeos en internet, apariciones televisivas, en informativos, y las muchas páginas de diarios y páginas de internet darían cifras hasta las que no sé contar.

3) La inteligencia colectiva no siempre funciona. Es la principal conclusión negativa que obtengo, y la que más afecta a muchos proyectos sociales, ya que muchos planteamientos se basan en esta inteligencia colectiva (por ejemplo aquellos que buscan seleccionar la información con la participación de usuarios), y sobre la que me gustaría extenderme un poco.

Que la elección de Chiki Chiki no era la mejor opción posible desde un punto de vista racional es más que evidente. Entre las candidatas había canciones dignas cuyos intérpretes vieron frustradas sus ilusiones ante la irreflenable avalancha viral del Chiki Chiki. Por lo cual el colectivo se equivoca.

Pero, ¿por qué? En teoría dos cabezas piensan mejor que una.

Esa afirmación sólo es cierta cuando las dos cabezas cumplen dos requisitos: conocer sobre el tema de debate y pensar en la misma dirección.

Así, si juntamos a dos personas que no tengan ni remota idea sobre matemáticas, la resolución de un problema complejo sería tanto o más absurda que si lo hacen de manera separada. Sin embargo, si juntamos a dos expertos en la materia, sus conocimientos se complementan, y la solución será más completa, eficiente, o rápida.

Por otro lado, si esos dos expertos tienen opiniones contrapuestas, las posibilidades de que se produzca una situación de bloqueo son importantes, sin que prevalezca una de ellas (¿a alguien le suena esta situación?).

El problema en la elección de la canción de Eurovisión es que el público no era experto, era totalmente heterogéneo, y se dejó guiar por criterios equivocados e irracionales, lo que llevó a una solución no óptima del “problema”.

Esto podría explicar por qué en general son más útiles para resolver problemas los proyectos sociales especializados que los genéricos (si requiero ayuda en inversiones acudo a un lugar de encuentro de bolsa, y no a uno genérico) y por qué algunos proyectos genéricos, aunque tienen aceptación, realmente son poco útiles a la hora de la verdad, a la vez que nos puede prever sobre posibles problemas en algunas iniciativas colectivas que se están llevando a cabo.

Internet es grande, no está saturado

Visto que mi anterior post fue malinterpretado por algunos, pensando que era un desprecio hacia los blogs (cuando yo gestiono 4 y creciendo) quiero expiar mis culpas con este otro post.

Tengo que mostrarme de acuerdo con este post de Eduardo Arcos (actualización 03/05/2015: borrado el enlace, ya que no se encuentra accesible), en el que afirma que internet es demasiado grande, y que en ella tenemos todos cabida.

Hay que matizar que aunque el aforo sea grande, y entren todos a la fiesta, no todos estarán igual de cómodos, y quizás alguno se encuentre algo apretado, pero caber caben de momento más (y es previsible que el “aforo” siga aumentando de manera notable).

Tampoco me estoy contradiciendo con anteriores reflexiones mías, ya que algo puede estar banalizándose (quizás alguno prefiera la expresión popularizándose, pero es básicamente lo mismo -banal viene de lo que disfrutaba el pueblo otorgado por los señores feudales, osea que era de uso popular-) y ser atractivo en el mercado (recuerdo un ejemplo que puse en comentarios de los coches y el sueño de Henry Ford de que todo americano tenga un coche, y ahora mismo, a pesar de ser normal, la industria del automóvil es una de las más potentes, y hay una gran competencia).

¿30 redes de blogs son demasiadas? Demasiadas es algo extremista. Quizás puedan ser muchas, y está claro que no todas liderarán listas de tops, pero creo honéstamente que es posible que todas (e incluso más) puedan tener su sitio (aunque estén apretadas como decía anteriormente), aunque depende de como sea el reparto de la cuota de mercado (si entre los 3 primeros la cuota es del 98% no es que no haya hueco para 30, es que no lo habría casi para 5), pero todos sabemos que en internet es relativamente sencillo encontrar un resquicio dejado por los líderes (al menos frecuentemente). Todas tienen sus oportunidades, otra cosa es que sepan aprovecharlas.

Extendiéndome un poco en el tema, pensemos en cuantos periódicos hay en España si contamos con los de tirada nacional, regional y local. Sin duda cientos, y el número de lectores potenciales de blogs es tendencialmente superior (si no lo supera ya), con la ventaja de que la compartición de lectores de blogs es infinitamente mayor que en periódicos tradicionales (un lector de blogs puede seguir cientos simultáneamente, mientras a que a lo sumo se leen 2, 3 o 4 periódicos, siendo lo habitual 1).

Así que, en resumen, en mi opinión le doy la razón a Eduardo: de momento parece que hay sitio para todos. Pero eso sí, ¡no empujéis!

La banalización en Internet

En la vida cotidiana tenemos miles de ejemplos de banalización (progresiva transformación de algo exclusivo en algo intranscendente, común, popular, en definitiva, que ya no supone una distinción).

En las aulas de management es habitual hablar de la banalización de las marcas. Por ejemplo algo que se está empezando a ver en algunas marcas de lujo, como Audi. Hace poco tiempo Audi era una marca exclusiva, y ahora, comienza a ser habitual que gente de la clase media comienza a lucir la marca de los aros. Es un fenómeno controlado y deseado por la propia marca, pero situémonos en un caso extremista y oiremos a un sujeto 1 intentando presumir de su flamante A4 “Mira, mira que Audi que tengo”, y el sujeto 2 responderle restando importancia: “Sí, como el de Juan, y el de María. Como todos”.

Por supuesto es una exageración, pero sí se observa que la marca Audi ya no ofrece esa distinción de la que antaño podía presumir. Por supuesto influye el cada vez mayor número de representantes de la clase media-alta, y esto no quita que sigan siendo unos coches de unas prestaciones fuera de lo común. Sigue siendo gama alta, pero la imagen de marca ya no es tan exclusiva.

Ejemplos más claros se observan en el turismo. Hace no mucho realizar un crucero o ir de vacaciones al Caribe (en invierno, no en época de huracanes que está más barato) era un lujo, mientras que ahora, ¿quien no conoce a alguien que no haya ido? O simplemente la isla de Ibiza, que observa con preocupación como se invade de turistas de clase media (muchos sin ningún tipo de clase entendida como civilización) que hacen que pierda todo su glamour. ¡Ahora todo el mundo va a Ibiza!

Ejemplos hay miles, favorecidos en todos los casos por una mayor accesibilidad, pero no sólo ocurre en la vida Offline, sino que en mi opinión, en internet también se sufre, y de manera más acelerada, la banalización.

Así, hace 4-5 años empezó a ponerse de moda los directorios (a raíz del nacimiento de Adsense). No era algo nuevo, ya tenían fama, pero fue su momento más dulce. Fueron apareciendo de manera paulatina (impulsados por la creación de scripts -unos mejores que otros-) y algo que era algo distintivo, comenzó a hacerse algo vulgar. En los últimos dos años se han creado cientos miles de directorios sólo en español, la mayoría de ellos no aportan mucho (categorización calcada de otros directorios, calcos de altas de otros sitios, a lo que se suma que son de poca antigüedad y su valor por enlaces es escaso).

Personalmente sólo me fijo en aquellos directorios anteriores a 2005 que se encuentran vivos y que cuidan al menos de manera decente su calidad, pero eso no quita que los directorios se hayan banalizado (y lo digo como propietario de un directorio de 2001, del cual estoy muy orgulloso a nivel privado, pero del cual no presumo en público porque parece que resta incluso crédito crédito -pues claro, ¡si todo el mundo tiene un directorio!-). Sí, es un directorio, es antiguo, tiene buena indexación, un tráfico elevado y está decentemente mantenido, pero no deja de ser un directorio, y eso a día de hoy ya es algo banal.

Lo mismo sucede con los blogs. Hace algunos años era casi un lujo, una distinción, estar a la última. Ahora si no tienes uno casi serás la burla en tus reuniones de sociedad. ¡Todo el mundo tiene uno! Tener un blog ya no te distingue, es algo banal.

Para finalizar, y quizás chafe los planes de alguien, comienzo a observar algo similar en las tan a la orden del día redes sociales (y en general a muchos de los llamados 2.0). Hace no mucho crear una red social era sinónimo de emprendedor innovador, con casi garantías absolutas de triunfo y previsible punta de lanza en el sector. Sin embargo, ahora hay redes sociales para aburrir, y cada día aparecen más. El mercado es amplio, y muchas de ellas podrán subsistir e incluso hacer negocio, pero está dejando de ser algo distintivo, algo exclusivo, algo diferenciador. “Estoy creando una red social que será un éxito” es algo que se oye a menudo, a lo que uno ya tiende a pensar “claro, y las de las 50 personas con las que he hablado antes que tú”. Y es que parece que dentro de poco, ¡todo el mundo tendrá una red social -o similares-!.

¿Se estará banalizando la web 2.0? No es algo malo de por sí, pero dejo la pregunta en el aire. Yo no tengo la respuesta, pero podría tratar de adivinar que así será de manera progresiva -aunque la contraargumentación es que lo que no podía durar mucho es que fuera un producto exclusivo y distintivo-.

Actualización 11-septiembre: Viendo por comentarios en otros blogs que se malinterpreta esta entrada como un ataque a los blogs, decir que no es así. Banal no es algo despectivo (el problema es que si se utiliza aplicado a marcas de lujo sí supone un peligro para estas). Banal significa popular (proviene de la edad media, de los territorios feudales y los bienes usados por los siervos).

Webs con Bom Chicka Wah Wah

Igual que con la nueva fórmula de Axe donde los chicos que estamos en la parte baja del el montón nos veremos acosados por bellezas de película (yo ya me lo he comprado, ya sabéis, por si acaso), en Internet también sucede lo mismo con algunas webs.

Son webs que aparentemente no son nada expectacular, pero que sin embargo tienen un no se qué y un que se yo que yo que sé (sacado de la serie The Fresh Prince).

El ejemplo más claro es Craiglist, un patito feo que se convirtió directamente en cisne sin necesidad de pasar por ningún Cambio Radical.

Son webs que tienen algo especial, que gustan, que atraen a la gente por no se sabe qué, pero enamoran en contra de lo que pudiera parecer a primera vista.

¿Conocéis más webs con Bom Chicka Wah Wah?