¿Por qué no se ponen ya enlaces al RSS en los blogs?

A menudo, navegando por internet, llego a un blog y, al ver que tiene un contenido que puede ser interesante de seguir, decido agregarlo a mi lector de RSS, con la sorpresa de que no encuentro el enlace para añadirlo de manera sencilla.

Afortunadamente, no suele ser difícil hacerlo de manera manual suponiendo la url si es de un framework que conozca, o usando herramientas que trae el propio lector RSS, pero ¿no es más sencillo poner un enlace para poder seguirlo? ¿Tan muertos están los RSS?

Entiendo que están de moda las redes sociales, pero, siendo honestos, a muchos nos sigue siendo mucho más cómodo para seguir la actualidad usar lectores de feeds RSS para estar al día con nuestros blogs favoritos, sin riesgo de perdernos la mayoría del contenido si no estamos permanentemente enganchados a Twitter o Facebook.

Puedo entender hasta cierto punto que se oculten los enlaces RSS en aquellos sitios que se moneticen mediante publicidad, aún a sabiendas de que se renuncia a acceder a un público fiel que alguna vez acabará llegando a la web de manera directa aunque sea siguiendo un enlace para ampliar información, pero no lo acabo de comprender en sitios más personales, en los que lo importante es la difusión por cualquier medio, maximizar el eco, que se conozca, que se propague, etc…

Sinceramente, me gustaría conocer vuestra opinión al respecto de la conveniencia o no de poner enlaces RSS en los blogs. Quizás me esté haciendo mayor y esté anclado en el pasado, sea demasiado vago para estar full time en las redes sociales y preferir complementar con otras formas más tradicionales de revisar la actualidad, o quizás, simplemente a la gente se le olvida ponerlo (¡cuánto mal hizo el cierre de GReader!).

Cuando adaptarse a Internet es una necesidad

Tras leer El CD ha muerto, viva la música digital en el blog de Alejandro Suarez queda patente que hay sectores en los que adaptarse a los tiempos de internet no sólo es positivo, sino que se convierte en una necesidad.

En su post pone de manifiesto los niveles de ventas de música reales, muy inferiores a lo que se anuncia. Es algo que siempre me llamó la atención simplemente pasándose por cualquier Fnac/El Corte Inglés … en fechas, y ver que el nivel de ventas es continuado, pero no espectacular como para alcanzar ciertos niveles de ventas anunciados. Pero este no es el tema que quiero tratar.

Su post pretende poner de manifiesto la falta de reflejos de esa industria (extremadamente conservadora gracias a la facilidad en que se consiguen -aún hoy- pingües beneficios), y su escasa capacidad de reacción. Internet le lanzó una bola floja desde lejos, y le ha dado de lleno en las narices a pesar de verla venir.

Su torpeza es doble, no sólo porque Internet no debería de suponer una amenaza para ellos, sino que es una oportunidad tremenda. No sólo porque facilite el acceso a información adicional, facilite la promoción, permita la venta remota o incluso permita aumentar las ventas mediante marketing directo, sino porque además pueden aprovechar nuevas formas de consumo y de distribución (en ello hace hincapie Alejandro).

Un buen ejemplo, con unas características similares a su sector, y que en mi opinión está sabiendo reaccionar bastante bien es el de los videojuegos.

Gran parte del sector se está basando en internet. Sin duda la expansión de muchos juegos se fundamenta en su maravilloso juego online, que supone un valor añadido a ellos que frena la piratería (quien quiera se lo puede bajar, pero no podrá disfrutar de la verdadera esencia del juego).

Algunos incluso se basan en Internet, como la mayoría de los MMORPG, o los juegos de GOA, Bigpoint o Gameforge, con un modelo de negocio establecido a pesar de su gratuidad (en algunos casos) o de mensualidades (en otros). Otros comienzan a jugar con la publicidad financiando sus productos con anuncios, abriendo nuevas posibilidades.

Pero incluso comienzan a aprovechar nuevas formas de distribución (y la tendencia va en aumento), como pueden ser los entornos online que disponen las distintas consolas, donde ofrecen contenido a sus usuarios abonados (que no son pocos millones) y la venta de juegos (algunos con millones de descargas a pesar de ser de pago).

Todas estos aciertos de los videojuegos (y aún les queda camino por recorrer) podrían ser aplicables en mayor o menor medida a la música. La búsqueda de alternativas de distribución, creación de comunidades, elaboración de formas de interacción con el cliente y por qué no, insertando publicidad entre pistas -a cambio de gratuidad o precios atractivos- pueden ser mecanismos válidos para esta industria.

Pero claro, es mucho más fácil que seamos todos los que les financiemos a ellos y a otras asociaciones vinculadas a través de cualquier tipo de canon.

Comentarios en los blogs

Hoy me gustaría hacer una serie de reflexiones en relación a los comentarios en los blogs, que surge tras leer una entrada de Desmarkt (se lee desmarcate) en la entrada Comentarios profesionales en blogs.

En esa entrada plantea la posibilidad de que la participación en comentarios de ciertos usuarios con renombre puede animar la conversación y al mismo tiempo dotar de importancia al blog (convertirlo en referente). No quiero describir todo lo que cuenta, para animar al lector a que lea la entrada de Desmarkt.

Efectivamente creo que sus impresiones tienen bastante de acertado. Si imaginamos que entramos en un blog desconocido (o poco frecuentado) por nosotros, y vemos que alguien conocido (no necesariamente un blog-star) está comentando es un voto a favor. Es algo similar a una recomendación explícita, que lleva a un proceso mental como: “si fulanito encuentra interesante este blog, quizás merezca la pena seguirle”.

También se añade que si una entrada tiene uno o varios comentarios es más fácil que reciba más comentarios. Haciendo una mala analogía con el fútbol, el gol/comentario que cuesta es el primero. Se observa fácil en blogs con un gran volumen de comentarios, como puede ser Loogic, donde en cuanto hay un comentario le siguen decenas de seguidores, mientras que también se encuentran entradas (no necesariamente peores) sin comentar.

Lo cierto es que a muchos se nos llena la boca con la conversación, cuando en realidad lo que hacemos es meter baza en muchas conversaciones, muchas veces sin atender como sigue. Es como si estuvieramos en una fiesta, y fueramos a un grupo que están hablando del tema X, escucháramos durante un breve tiempo y dieramos nuestra opinión, para acto seguido, acercarnos a otro frupo y realizar la misma actuación, y así sucesivamente.

Realmente, salvo excepciones, es lo que suele suceder. Entramos en una entrada de un blog, leemos lo que cuenta y (quizás) leamos los comentarios (si hay). Si tras eso tenemos algo que decir, lo escribimos en forma de comentario, y nos vamos…. y en la mayoría de las ocasiones no volveremos por esa entrada, o en el mejor de los casos a saber en qué momento ocurrirá.

Eso, claro… si llegamos a leer algún comentario, porque usualmente se leen las entradas a través de un lector RSS, en el que no se tiene acceso a los comentarios (no se visualizan), siendo una gran barrera para “la conversación”.

Por estos motivos, y unido a que mis comentarios suelen ser bastante extensos, a veces prefiero realizar un post en mi propio blog que referencie al original. De esta forma, además de un comentario, el autor ganará un enlace y se amplía el espectro de potenciales conversadores (a los que lo hagan con él se sumarán los que continúen la conversación en los blogs que referencien o los que lo visiten a través del enlace), con el valor añadido de quizás captar nuevos lectores dirigidos desde el enlazante. En definitiva no sólo se cumple el objetivo de conversación, sino que se amplía y se suma el de difusión.

Un buen ejemplo del funcionamiento de este mecanismo son los memes, que fundamentan su funcionamiento en este proceso.

Y es que en mi opinión, la verdadera conversación en los bogs (y en internet) no está en los comentarios (que también), sino en los enlaces.

Abreviaturas como estrategia de nicho

Por todos es conocido que en USA es habitual llamar a las ciudades por su abreviatura. Así, New Jersey es NJ, Los Ángeles es LA, etc.

En España (de momento) no es algo tan extendido a la hora de usar un buscador, como tampoco lo es realizar las búsquedas agregando el código postal, sin embargo, sería un método que podría llegar a popularizarse.

De hecho hay un ejemplo que ya es popular y bastante frecuente, que sirve como ejemplo perfecto para ver cómo se pueden utilizar estas abreviaturas para plantear una estrategia de nicho: BCN en relación a la ciudad de Barcelona.

Utilizando esta búsqueda de Google Insights podemos apreciar que la búsqueda de BCN es tan frecuente como la de algunas ciudades medianas (usé como ejemplo Albacete y Córdoba).

Busqueda de BCN
Busqueda de BCN

Está claro que una búsqueda por Barcelona (o expresiones compuestas que incluyan barcelona) es más frecuente que por BCN, pero con el mismo argumento, será más caro, mientras que ambas están muy relacionadas y atraen a público con idénticos o muy semejantes intereses.

Habría que estudiar si existe alguna diferencia demográfica entre quienes buscan usando Barcelona y los que lo hacen usando BCN. Desconozco ese dato, pero quizás me inclinaría por pensar que BCN es más utilizado entre gente joven, más proclive a usar abreviaturas (PS2, BSS, ZP…), en cuyo caso podría incluso ayudar a focalizar más un producto a un target más apropiado, a un precio mejor, y por tanto, con mayor rentabilidad.

Desconozco también si empieza a ser común usar abreviaturas de otras localidades, pero no sería extraño que comenzara a usarse MD para Madrid, VA para Valencia (aunque existe conflicto con Valladolid), etc.

Por supuesto, esta misma estrategia es aplicable a otros mercados donde sea común usar abreviaturas de sus productos. Uno de ellos, por qué no, puede ser internet (WMW, SEW, SEL…).

Cuidado con lo que se lee

No, no se trata de un nuevo aviso sobre la credibilidad o no de lo que se pueda leer en la red (esto lo dejo en manos de la madurez y criterio de cada uno), sino de un comentario sobre un curioso suceso que tuvo lugar ayer en el que una noticia (o rumor) falsa provocó una caída en bolsa del 99% de la compañía United Airlines (ver noticia en Cotizalia).

Esto recuerda muchísimo a lo que sucedió hace año y medio con Apple y Engadget, aunque no fue de tal magnitud. Incluso en ocasiones ha llegado a afectar a un mercado completo.

Está claro que en ocasiones lo que se dice puede traer consecuencias (sobre todo cuando algunos están a la que salta), a veces una denuncia increible que sale adelante por el apoyo institucional y de lobbies y otras con la caida en bolsa de una compañía.

Sin embargo, en el mundo actual la información es valiosa, ya que la diferencia puede venir marcada por tomar una decisión en el momento apropiado. Esto hace que los rumores tengan gran importancia y atractivo (cierto es que muchas veces se equivocan, pero también aciertan). Al final todo se reduce a valorar riesgos.

Por supuesto sobra decir que cuando hablo de rumores me refiero a aquellos que tienen cierta base, a los que les faltan algún dato o que tienen información imperfecta, no a burdas invenciones salvo que nazcan de especulaciones racionales y marcadas como tales (en este último grupo incluyo muchos de los pensamientos de futuros movimientos, o de actuaciones futuras que podrían parecer lógicas, que sí aportan información a pesar de ser ilusorias).

De hecho la información imperfecta no es una característica única de los rumores. A menudo en noticias firmes se ven errores que vienen de la mano de la omisión de datos, errores tipográficos, falta de contraste de información o fuentes, errores de traducción o interpretaciones erróneas. Todos ellos son bastante comunes especialmente en internet y seguro que todos encontramos ejemplos abundantes. Por otro lado, la actualidad los hace inevitables.

Por ello, me reafirmo en la frase de Cuidado con lo que se lee, a lo que añadiría…. pero lee. Obtén tus propias conclusiones, valora los riesgos, y entonces, decide.