Fondo de inversión en dominios

Fondo de inversion en dominios

Desde hace algunos días viene hablándose mucho de la idea de crear un fondo de inversión en dominios, a propuesta de Yago Arbeola.

El objetivo que perseguiría esta iniciativa es tratar de profesionalizar el subsector domainer, facilitando el acceso a pequeños y medianos inversores a dominios premium.

Aunque he tardado en dar mi opinión, aprovecharé estas líneas para darla, y analizar las luces y sombras que le veo a la idea.

En principio me parece una buena idea, en el sentido en que se crearía una vía de acceso a pequeños inversores a dominios inalcanzables de manera individual (un fondo no es más que eso, una colectivización con el fin de acceder a activos de inversión).

Sin embargo, también debo de apuntar que por sí sólo no ayudaría demasiado, ya que aunque sea un ente colectivo, en el mercado es simplemente un agente más, un demandante-oferente, por lo que en el dinamismo del mercado no habrá muchas diferencias, e incluso con su crecimiento podría haber riesgos de concentración de cartera (podría verse reducido si en vez de un fondo hubiera varios). Para eso tengo una propuesta (también financiera) que quizás haga en los próximos días y que sería complementaria a un fondo de inversión (iba a hacerla en este post, pero el análisis del fondo ocupa demasiado y pasaría desapercibida).

En cuanto a la forma, Javier proponía la creación de una SICAV. Sin duda sería una de las opciones más viables, debido a sus ventajas fiscales (similares en muchos sentidos a las sociedades holding) con un 1% de gravamen, pero tiene una serie de características que quizás pudieran hacerlo inviable, salvo que se introdujeran modificaciones, aunque la mayoría de ellas salvables.

En primer lugar debe de haber un mínimo de 100 accionistas. Esto no creo que sea problema, ya que seguro que habría muchos interesados (yo me incluyo). Y la capacidad económica individual tampoco sería un problema, hasta el caso límite de que haya 1 millón de acciones, y uno de los accionistas tenga 999.901 y el resto una acción cada uno (de hecho es una situación corriente en las SICAVs).

Otro de los problemas es sobre el peso de inversiones en cartera. Una misma “sociedad” no puede tener un peso mayor del 5%. Si tomamos como punto de partida que un dominio es un producto de cartera, su valor debería de ser menor que el 5%. Esto nos lleva a que si se compra un dominio premium caro, habría que tener al menos un valor de cartera de 20 veces su valoración.

Algo similar sucede con las limitaciones de liquidez. Al menos el 3% debe de estar en activos líquidos, aunque esto no supone una limitación importante, ya que se puede tener ese 3% en activos de liquidez inmediata, bien cash o bien en fondos monetarios. Porque por todos es conocida la falta de liquidez de los dominios.

La Sicav por sí misma no nos vale, ya que por definición debe de tener la mayoría de su cartera (90%) invertida en activos cotizados en mercados reconocidos, y ya escribí un post en el que resaltaba lo que le falta al mercado de dominios para ser un verdadero mercado. Pero podría gestionarse, en acuerdos con alguna gestora de instituciones de inversión colectiva iniciar conversaciones con la CNMV para un nuevo tipo de sociedad que invierta en otros activos (de hecho, ya hay, habría que ver si alguna se adapta).

El dinero mínimo (2,4 millones de euros) tampoco sería un problema insalvable, por lo mencionado anteriormente: se pueden realizar un gran número de participaciones y que se suscriban según las posibilidades de cada uno.

Carlos Fernández también realiza un análisis de la posibilidad de realizar un fondo.

Carlos menciona como limitación que sería necesario la creación de una gestora. Yo no lo veo necesario a priori, ya que las sicavs, por ejemplo, son gestionadas por gestoras ya existentes. La limitación podría venir de la aceptación o no como sociedad de inversión, y que la gestora pueda o quiera operar con esos activos (dominios). Si no fuera así, sí que habría que crear una gestora (y creo que es a lo que podría estar apuntando Carlos), pero a esto se une otro problema, y es que las condiciones de creación de gestora son muy complicadas y requiere una inversión muchísimo más alta (garantías financieras, etc).

Siendo gestionados sobre una gestora existente también quedan superados los costes de personal, aunque sí que se debe de pagar comisiones a la gestora, y pasar auditorías anuales.

En lo que sí estoy completamente de acuerdo es en que existen dificultades en la valoración de la cartera. Si hubiera un mercado secundario organizado, no habría tal problema, ya que sería a precio de cotización (un mercado abierto y transparente), pero valorarlo a precio de adquisición puede ser peligroso, y podría haber fluctuaciones de valoración -siempre a la baja en base al criterio de prudencia- ante cualquier acontecimiento en el mercado. Una situación inestable.

Respondiendo a la pregunta de si crearlo en españa o fuera, estoy de acuerdo en que se debe de estudiar, aunque la situación fiscal en España de las sociedades privadas de inversión es muy beneficiosa, tanto por los gravámenes de la sociedad como de los repartos a los accionistas (al tipo marginal fijo del rendimiento de capitales, 18%, muy inferior al de rendimientos del trabajo).

En el punto 7 creo que hace referencia a los conflictos de intereses que podrían generarse entre los principales partícipes del fondo. Creo que es uno de los más importantes, sobre todo en un mercado tan poco transparente y perfecto como los dominios. A los gestores se les debería de aplicar las mismas limitaciones que a los de otros activos o situaciones de uso de información privilegiada.

En definitiva, puede ser una idea buena, pero por su novedad puede tener algunas limitaciones, sobre todo desde el punto de vista legal, y más importante aún, de garantías. Además teniendo presente de que no sería el maná en la profesionalización, sino que únicamente incluiría un agente más en el mercado. Además un agente institucional, con un gran poder y peso en el mercado (esto podría ser hasta perjudicial si tuviese demasiada cartera).

Cuando pueda hago otra propuesta similar, que sería complementaria a esta (no es incompatible sino que lo beneficiaría) y que sí podría ayudar a perfeccionar el mercado de dominios (aunque también puede tener problemas de implantación).

Reflexiones sobre el mercado de dominios

Hace tiempo que no hablo de dominios, y como muchos sabéis, aunque no soy muy activo, es un mercado que me interesa mucho desde hace tiempo. Hoy me gustaría realizar una serie de reflexiones sobre cómo veo este pequeño gran segmento dentro de internet.

A día de hoy a nadie se le escapa que el mercado de dominios tiene gran importancia, pero en mi opinión, le falta mucho para ser un verdadero mercado.

Así como el mercado primario está cada vez mejor (tanto que es difícil encontrar nombres libres) el mercado secundario no está maduro. Para que éste esté maduro tiene que existir liquidez en él, dinamismo, y es algo que ahora mismo no se da; ni siquiera hay indicios de que vaya a haberlo a corto plazo, a no ser que cambien algunas cosas.

Sí, es cierto que hay compra-ventas de manera continuada, y que algunas alcanzan cantidades atractivas, pero en un mercado donde la oferta (y la demanda) es tan alta como en el de dominios el que estemos hablando de unos cientos de operaciones no es más que un rotundo fracaso y una prueba de que el mercado secundario no está (aún) maduro. Hay potencial para que haya decenas de miles de operaciones (quizás cientos).

¿Cuál es el problema? Que con las condiciones actuales, un 99,5% de los dominios están fuera del mercado, precisamente aquellos que, por su naturaleza y valor relativo escaso podrían dotar de liquidez y dinamismo. estamos hablando de todos esos dominios que pueden valer 50, 100, 200, 500 o 1000 euros, y que en las condiciones actuales (léase comisiones mínimas, etc) no resulta rentable lanzar en las plataformas de compra-venta más habituales.

Las espectativas de muchos usuarios, pidiendo precios imposibles por sus dominios, tampoco ayudan mucho a la dinamización. Si por un dominio cuyo valor para un comprador puede rondar los 150 euros pedimos 10.000 (puedo citar cientos de casos) no podemos esperar que lluevan ofertas. Precisamente yo si a un dominio le pongo un precio alto es a modo de protección (una especie de cláusula de rescisión), que viene a significar “yo este dominio no le vendo, ahora, si la oferta es muy buena, hablamos”, pero si mi objetivo es venderlo, no pongo ese precio si no lo vale.

Aunque ya lo he dejado caer, tampoco son de ayuda los intermediarios (que para colmo son los más interesados en que madure). Estableciendo tarifas mínimas que invalidan operaciones con dominios que no sean premium hacen un flaco favor al crecimiento de este negocio (de su negocio). A ello hay que unir que actualmente, aunque realicen tareas de intermediación, no dejan de ser un tablón de anuncios, pero deberían de empezar a convertirse en verdaderos mercados (al estilo de la bolsa, o los mercados de derivados, o de bienes y servicios -por ejemplo la electricidad-). Con sus últimos movimientos -subastas más generalizadas- se empiezan a aproximar a un mercado (autocontrol del riesgo, establecimiento de precios…), pero falta camino que recorrer. Por supuesto a día de hoy no es posible tal organización, pero sí que creo que deberían de ir preparando el terreno.

La estrategia de los inversores también tiene incencia en la madurez del mercado. Básicamente hay dos perfiles, con dos exponentes claros de cada uno, en mi opinión. Por un lado estaría el inversor que busca tener un valor en activos a largo plazo (por ejemplo Chis Chena) que busca tener en cartera dominios de gran valor (igual que el que colecciona coches deportivos), y por el otro estaría quien busca una cartera amplia de dominios de valor bajo-medio (el ejemplo claro sería Carlos Blanco).

Ambas estrategias son loables, y rentables a distintos plazos, pero hablando del efecto de madurar el mercado y de cara a intervenir en él, es mucho más positiva la de Carlos, ya que es la que tiene capacidad de mover el mercado (el mercado no se mueve por los premium). Así, mientras que Chris es una especie de coleccionista (otra cosa es que venda cuando tiene grandes ofertas) que adquiere activos para sumar valor, la estrategia de Carlos va orientada a tener una gran cartera y cuando haya oportunidad vender, tiene una cartera mucho más líquida (aunque son de menor valor, teóricamente son más fáciles de vender).

Personalmente utilizo una estrategia similar a la de Carlos. En definitiva prefiero obtener liquidez y tener “poca” inversión en cartera (como cualquier gestión óptima de inventarios, aunque en este caso es complicado acercarse a estrategias logísticas just-in-time). Prefiero vender muchos dominios que me costaron hace 1 mes 100 euros y vendo hoy a 150 (un 50% de rentabilidad) que uno de 1 millón que compré hace 1 año y vendo por 1,5 (también un 50%, pero con mayor exposición).

De hecho el propio Carlos puede dar fe de que le he vendido dominios MUY baratos, pero por desgracia, para que esto funcione es necesario un mayor dinamismo en el mercado para aumentar la liquidez. Con unos pocos no se hace nada.

La principal ventaja de que el mundo de los dominios se convirtiera en un verdadero mercado sería que entonces habría una posibilidad real de que inversores externos (ajenos a internet) pudieran entrar en él. Y esto en la situación actual donde la vivienda atraviesa malos momentos, y unos mercados financieros aparentemente recalentados, podría ser un buen refugio para ellos, que a su vez ayudarían a dinamizar y extender el mercado.

Ahora bien, aunque parezca todo muy prometedor, y estoy seguro de que poco a poco irán acercándose a ello, cabe destacar de que en un verdadero mercado secundario, con mecanismos de establecimiento de precio (básicamente en función de oferta y demanda), es posible que haya descenso de precios (por supuesto, se pueden mantener posiciones).

No sé si todo esto llegará a suceder algún día (espero que sí, creo que sería positivo), y tampoco si todo el mundo estará de acuerdo en que esta sea la situación real del mercado, pero lo que sí sé es que me gustaría conocer vuestras opiniones al respecto.