Bubok: Yo he venido a hablar de mi libro

BubokTras varios días sin poder escribir por exceso de carga de trabajo (con la que se avecina es un privilegio que amparo con entusiasmo), no veo mejor forma de retomar el blog que recomendando el uso de una nueva herramienta online: Bubok, encabezado por el genial y cordial Angel María.

Muchos recordaremos al ilustre, y tristemente fallecido, Francisco Umbral, protestando en televisión porque el “había ido a hablar de su libro”, y el programa se acababa y no se hablaba de su libro.

Anécdotas aparte, lo que realmente era una anécdota hasta ahora es que cualquiera pudiera publicar un libro, pues las editoriales exigían una serie de condiciones difícilmente alcanzables para alguien que no tuviera ya una trayectoria (el paralelismo entre el negocio editorial y de la música es asombroso).

Sin embargo Bubok viene a cubrir ese hueco, y permite a cualquier persona poder publicar su libro bajo demanda. Esto es que no es necesario ninguna tirada mínima, ni un nivel de ventas exigido.

Otras ventajas que ofrece Bubok es que podemos distribuir simultáneamente una versión impresa de nuestro libro (en papel), o una versión digital (habitualmente más económica) en formato PDF, a las cuales les podemos fijar nosotros mismos el precio de venta y recibir el 80% de los beneficios (es decir, del precio de venta menos el coste de producción).

Y lo más importante. Además de permitirte ganar dinero con la venta de tus libros, lo harás sin ningún tipo de inversión, porque Bubok es gratuito.

Dicen que en la vida hay que tener un hijo, plantar un arbol y esribir un libro. Esto último ahora es más sencillo gracias a Bubok.

PD: Podéis encontrar más información en la página de ayuda de Bubok.

Si buscas inversores, que sea con cabeza

Me ha gustado este post acerca de inversores, escrito por Diego Mariño (actualización 03/05/2015: he eliminado el enlace al post ya que no se encuentra operativo).

Sólo basta acercarse a cualquier evento de emprendedores para ver una cierta obsesión por la financiación, especialmente a través de las distintas modalidades de capital riesgo o entrada de nuevos socios.

Lo primero que habría que plantearse es si realmente es necesaria la financiación. Estoy convencido de que muchos de los proyectos que buscan financiación ésta no es imprescindible, y sería totalmente viable con menor número de recursos. Incluso puedo llegar a afirmar que un exceso de recursos es un error, ya que eliminando limitaciones presupuestarias no es imprescindible trabajar sobre la eficiencia y optimización de recursos.

Si lo es, habría que estudiar si la opción de entrada de inversores externos es la mejor opción. Existe una tendencia a pensar que los accionistas es una forma de financiación sin coste, pero la realidad es todo lo contrario. Un accionista, o un inversor capital riesgo en su caso, va a exigir una rentabilidad, y ésta debe de cubrir no sólo el coste de oportunidad (lo que podría obtener en el mercado con esa misma inversión) sino cubrir el riesgo que asume, en el sentido de no llegar a obtener las ganancias previstas.

Por lo tanto, los accionistas es la forma de financiación más cara desde un punto de vista financiero. Un ejemplo: si tenemos unos tipos de interés al 5%, posiblemente podamos conseguir financiación bancaria a un 6% o emitir obligaciones a un 8% si estamos en posición, pero un accionista va a exigir mínimo el coste de oportunidad que le supone su inversión (por ejemplo puede invertir en repos a un 5% con riesgo mínimo, o aumentar ligeramente el riesgo y comprar obligaciones de empresas solventes a un 7%) más un % por el riesgo asumido. En total, un mínimo del 10%, según las expectativas que éste tenga (todo son porcentajes imaginarios, no una puesta en valor).

Sin embargo, la entrada de un inversor puede suponer un gran valor añadido, muy superior a ese coste financiero adicional, en forma de contactos, experiencia, conocimientos, visión, capacidad de relación…, que aumentan notablemente la competitividad de la empresa, y por tanto su potencial de generación de ingresos, alcanzar acuerdos o desarrollar proyectos con mayores garantías.

Si el inversor no es capaz de dar alguno de esos valores de manera provechosa (a lo que habría que añadir un mínimo de vinculación), en mi opinión se trata de una opción desaconsejable, y no sería lo que en palabras de Diego es un “inversor decente“. Si encuentras ese inversor decente, no lo dudes, porque no será sólo dinero, sino un buen socio.

Así que, si buscas inversores, que sea con cabeza (tanto de ellos, como tuya).