Una empresa o varias empresas

Leyendo este posts de Carlos Blanco me doy cuenta de que no soy el único que me hago este tipo de preguntas continuamente.

Cuando hablo con otros emprendedores en los distintos eventos a los que acudo, muchos me preguntan por qué mi empresa se dedica a tantas cosas distintas. Mi respuesta es: ¿y por qué no? (a lo que añado algunas de los argumentos que doy en este post).

Realmente no hay una diferencia sustancial entre trabajar con diferentes empresas o con una que englobe todas las actividades, siempre que estas se dividan en divisiones, salvo, claro está, cuestiones contables y administrativas.

Así, en nuestra empresa tenemos tres divisiones principales claramente diferenciadas. Tan diferenciadas que son incluso gestionadas por distintas personas y equipos de trabajo, e incluso, una de ellas, compartida al 50% con otra empresa, a modo de joint-venture.

La primera de ellas, y la más importante en términos de volumen de facturación, es instalaciones eléctricas (reformas eléctricas, firma de proyectos y boletines eléctricos, instalaciones de electricidad, centralizaciones de contadores, instalaciones domóticas…), en la que contamos, con instaladores autorizados para legalizar todos nuestros trabajos. Es un núcleo central, ya que tradicionalmente mi familia se ha movido dentro del sector eléctrico y de iluminación (y sigue haciéndolo).

La segunda de ellas es Consultoría de Marketing en Internet, fundamentalmente trabajos SEO / SEM (que llevo ejerciendo desde principios de siglo), orientados casi en exclusiva a grandes cuentas, mail-marketing y estamos investigando para servicios de mobile-marketing.

La tercera de ellas es Contenidos Web, dentro de la que se encuentran varios directorios (encabezados por Hispanoempresa), nuestra modesta “red de blogs” Opinamos.es (que estamos replanteando) y sobre todo nuestra futura red de ocio, que estará encabezada por nuestra web estrella Mundogamers, que dicho sea de paso, está en proceso una renovación de su diseño y nuevos servicios.

La pregunta es: ¿por qué todas juntas? La respuesta es inmediata. El área de instalaciones eléctricas ha requerido y requerirá a medio plazo de una gran cantidad de inversiones en vehículos, maquinaria, herramientas, locales, etc, que era complicado cubrir por sí mismas sin tener que recurrir a financiación.

Así, los ingresos provenientes de las otras divisiones facilitaban acometer estas inversiones, con recursos propios (autofinanciación). Como contraprestación, los negocios offline dan estabilidad a la empresa desde un punto de vista financiero y de flujos de caja.

Por supuesto esto mismo se podría hacer en un grupo de empresas, pero sobre todo en los inicios, lo hace todo más flexible y elimina trámites contables y administrativos (sólo hay que gestionar una empresa). ¿Problemas? Sobre todo de tarjetas (por eso no suelo llevar) y de identidad. Voy en representación de tantas cosas que a veces no sé ni decir a qué se dedica la empresa, mientras que siendo un grupo sería más sencillo.

No obstante, en lo que queda de año es probable que una de las divisiones tome ya carácter jurídico propio (y más adelante otras), sobre todo teniendo en cuenta que entre nuestros planes a medio y largo plazo está entrar en nuevos sectores que complementen (y creen/aprovechen sinergias) con las actividades actuales, además, claro está, de potenciar las que ya existen.

Pero hablar del futuro mejor lo dejo para otro post.

Falta de mentalidad emprendedora en España

Me ha parecido interesante la cuestión planteada en Iniciador haciendo referencia al poco sentimiento emprendedor y a si es posible aumentarlo en cuanto a cantidad de representantes (emprendedores).

Yo soy de los que no creen que en España falten emprendedores, prueba de ello es que tiene una proporción de microempresas pasmosa.

hay dos pensamientos confrontados: el pensamiento emprendedor, y el proletario

El error está en que hay dos pensamientos confrontados (también hay dos Españas en esto). Por un lado el pensamiento emprendedor, y por otro el pensamiento proletario (haciendo alusión al concepto clásico). Y estos deberían de estar mucho más próximos el uno al otro.

Actualmente, y siempre hablando en términos generales, el que es emprendedor ni siquiera se plantea volver a trabajar por cuenta ajena y en ocasiones concentra demasiado poder, autoridad y presencia, anulando la labor de sus trabajadores, y el que trabaja por cuenta ajena, su mayor preocupación es cumplir su jornada.

“hay falta de iniciativa emprendedora, no de emprendedores”

El problema de base está en que hay falta de iniciativa emprendedora, no de emprendedores. Esa que en otras culturas tiene hasta el que se encuentra en la base de poder.

El trabajador español tradicionalmente, y llevando al extremo los clichés, (aunque parece que empieza a haber cambios culturales) se ha caracterizado por ir al trabajo en vez de ir a trabajar, por el yo sólo hago lo que me manden y punto, eso no es cosa mía… en vez de mostrar iniciativa en su propio puesto de trabajo (que es donde se comienza a demostrar la iniciativa emprendedora). Esto a su vez no da mucha confianza a los emprendedores a delegar tareas en sus subordinados.

Por otro lado, los emprendedores (jefes) españoles se han caracterizado también, y nuevamente recurro a clichés, por un exceso de control, pocas posibilidades de promoción y sistemas basados en la antigüedad en vez de en el mérito, y en las actuaciones represoras ante los errores, negando cualquier intento del trabajador de innovar o mejorar (aunque a veces se equivoque), reinando el tú mejor no pienses, esas no eran mis instrucciones o así no es como solemos hacerlo. Esto desincentiva cualquier iniciativa emprendedora de los trabajadores dentro de la empresa, que a la postre es la única manera de incaucar una mentalidad emprendedora (el emprendedor se hace, no nace).

Por lo tanto, por cuestión de cultura (excesivamente vinculada al ocio, a la fiesta y al cachondeo, por otra parte) la actitud emprendedora se encuentra con barreras autoimpuestas que evitan su desarrollo, y me temo que mientras los empresarios sigan pensando que los empleados son vagos y torpes por naturaleza, y éstos que sus jefes son unos cerdos chupasangres, poco cambios habrá (aunque haya de unos y otros en algunos casos).

No hay que incentivar al que ya lo desea, sino despertar ese deseo en el que aún no lo tiene

Respecto al W8Forum (actualización 03/05/2015: enlace eliminado al no encontrarse operativo), está muy bien para impulsar el dinamismo emprendedor de los emprendedores (igual que los eventos que se celebran para tal fin), pero no creo que sea solución que 500 personas que posiblemente ya hacen cosas bien se reúnan (me refiero para aumentar el número de emprendedores, no de emprendimientos). Tampoco creo que haya que incentivar demasiado al que ya lo desea. Habría que despertar el deseo en aquel que aún no lo tiene; ese es el reto según mi punto de vista, y cuando se consiga, todos ganarán, tanto emprendedores como trabajadores por cuenta ajena.

Objeción Fiscal como protesta contra la SGAE

La SGAE ha cometido grandes abusos contra los particulares a través de la imposición de cánones “compensatorios” (¿si algo está compensado por qué se sigue criminalizando?). Poco podemos hacer los usuarios contra estos atropellos, aunque quizás una de las fórmulas fuera atacando a las subvenciones que recibe la SGAE y medios afines.

Ayer leyendo la revista Quo me enteré de algo que jamás se me había pasado por la cabeza: La Objeción Fiscal, que podría ser usada como medio de protesta contra la SGAE y similares (o para protestar contra otras situaciones (gasto militar, sindicatos, partidos políticos…).

Lo primero decir que este movimiento de protesta es muy distinto de la evasión de impuestos (porque se realiza declaración y se paga), pero descontamos una parte porque consideramos que no es justo.

Según esta publicación, el procedimiento sería realizar la Declaración de la Renta tal como la haríamos cualquier año (la ordinaria, no la de devolución rápida), y calculamos el 5,7% de la Cuota Líquida (desconozco el por qué dan esta cifra y no otra, pero en cualquier caso puede ser otra cifra, aunque sea simbólica -por ejemplo 1 euro-).

Esta cifra resultante la apuntaríamos en el apartado de Retenciones, anotando: Por objección fiscal a la subvención del cine… (o sindicatos, gasto militar, etc… según sea el motivo de vuestra objeción).

Por supuesto, una vez realizado esto, es necesario ingresar la cantidad descontada y adjuntar el certificado de ingreso (porque no nos negamos a pagar).

Por lo que he leído en otras fuentes para ampliar información, Hacienda acepta la objeción fiscal en el 90% de las ocasiones, y en caso de no hacerlo, habría que realizar una declaración complementaria por la parte descontada, así que el riesgo no es elevado y sin embargo, puede ser una agresión dentro del marco legal a este tipo de organizaciones.

Quien sabe, quizás algunos recuperasen por esta vía los injustos cánones de la SGAE (que todos pagamos poniendo en entredicho la presución de inocencia).

En esta página existe información sobre la objeción fiscal (aunque se refiere al gasto militar)

La objeción fiscal no es algo nuevo (se practica habitualmente por algunos grupos), pero quizás sea un arma que no se ha utilizado demasiado en cuestiones anti-canon SGAE, aunque de hacerse debe de ser algo personal y voluntario.

La moda del EBITDA no mola

La moda del EBITDA no mola, y es una moda que ha durado demasiado.

Se habla y critica mucho la moda de hablar de 2.0, pero el EBITDA, o Beneficio Antes de Intereses, Impuestos, Depreciaciones y Amortizaciones, se ha convertido en otra moda similar que, a pesar de ser más antigua, curiosamente coexiste en muchas de las empresas que se apuntan al 2.0 actualmente.

Muchas empresas, casi exclusivamente tecnológicas, utilizan las cifras del EBITDA como sustituto de los estados financieros (balance, Cuenta de pérdidas y ganancias y Memoria), cuando, a diferencia de estos, no refleja una imagen fiel de la situación económica de la empresa.

Y es que el EBITDA se empezó a popularizar a finales de los años 90, en plena burbuja tecnológica, cuando las empresas de internet que tenían enormes pérdidas comenzaron a anunciar EBITDAs positivos, lo cual les daba una apariencia de saneamiento financiero y de rentabilidad, cuando la realidad era que tenían unas pérdidas más que notables.

Lo que sucede con el EBITDA es que al descontar las depreciaciones y las amortizaciones (de grandes inversiones en bienes de capital, y en muchos casos de fondo de comercio, que fue la trampa a finales de los 90) ofrece cifras razonables, por pocos ingresos que se tengan. Habría que matizar qué conceptos son los que se excluyen y cuales no, pero la idea básica de que se excluyen muchos gastos (en ocasiones casi la totalidad según la estructura de costes de la empresa) es la que debe de quedar.

Simplifiquemos al máximo la situación -sin rigor contable alguno-, para entenderlo. Imaginemos un fotógrafo, que se gasta 300 euros en una cámara, y consigue vender unas fotos por 100 (y no vuelve a vender más). Pues bien, su EBITDA sería de 100 euros (algo totalmente ilusorio), mientras que su beneficio contable sería de 200 euros de pérdida.

Significativo es que en algunas facultades estadounidenses se refieran al EBITDA como EBIT-Duh (algo así como EBIT para tontos), resaltando además su peligrosidad (algunos afirman que es el culpable en gran parte del crack tecnológico, y quizás no les falte razón), pues puede llevar a los directivos a tomar malas decisiones.

En mi opinión el EBITDA es un indicador útil (sobre todo para calcular algunos ratios), pero muchos empresarios lo están utilizando de manera incorrecta (quizás por desconocimiento). El EBITDA no es un sustituto del beneficio. Su utilidad es valorar la capacidad que tiene una empresa para hacer frente a sus deudas a corto plazo (saber si los beneficios de explotación son suficientes para hacer frente a los intereses). Ni siquiera es sinónimo del cash-flow (un indicador más útil).

En el mundo de las finanzas el EBITDA se asocia en muchos casos, sobre todo después del crack, con empresas que no son rentables, y que muestran ese dato para tapar sus problemas de rentabilidad, así que muchos empresarios se hacen un flaco favor anunciando únicamente ese dato, aunque puede ser un buen complemento informativo acompañado de datos de beneficio que sí reflejen la situación de la empresa (al menos el EBIT – antes de intereses e impuestos, pero contando depreciaciones y amortizaciones -, aunque tampoco está de más desglosar actividades ordinarias de las extraordinarias).

La idea de este pequeño y poco profundo artículo me ha surgido a raíz de leer este post de Carlos Blanco (es el que me ha dado la idea, pero no es ni mucho menos el único, y es un ejemplo representativo porque es una empresa rentable). Estoy totalmente convencido de que Grupo ItNet es totalmente rentable y puede ofrecer cifras más significativas que el EBITDA, al igual que otras muchas empresas tecnológicas, que siguen un mal ejemplo heredado del pasado.

Antes existía una justificación porque había pérdidas, pero ahora que hay beneficios, señores, enséñenlos, no dejen que creamos que tiene pérdidas, no se apunten a estas modas, den datos significativos.