Cuidado con lo que se lee

No, no se trata de un nuevo aviso sobre la credibilidad o no de lo que se pueda leer en la red (esto lo dejo en manos de la madurez y criterio de cada uno), sino de un comentario sobre un curioso suceso que tuvo lugar ayer en el que una noticia (o rumor) falsa provocó una caída en bolsa del 99% de la compañía United Airlines (ver noticia en Cotizalia).

Esto recuerda muchísimo a lo que sucedió hace año y medio con Apple y Engadget, aunque no fue de tal magnitud. Incluso en ocasiones ha llegado a afectar a un mercado completo.

Está claro que en ocasiones lo que se dice puede traer consecuencias (sobre todo cuando algunos están a la que salta), a veces una denuncia increible que sale adelante por el apoyo institucional y de lobbies y otras con la caida en bolsa de una compañía.

Sin embargo, en el mundo actual la información es valiosa, ya que la diferencia puede venir marcada por tomar una decisión en el momento apropiado. Esto hace que los rumores tengan gran importancia y atractivo (cierto es que muchas veces se equivocan, pero también aciertan). Al final todo se reduce a valorar riesgos.

Por supuesto sobra decir que cuando hablo de rumores me refiero a aquellos que tienen cierta base, a los que les faltan algún dato o que tienen información imperfecta, no a burdas invenciones salvo que nazcan de especulaciones racionales y marcadas como tales (en este último grupo incluyo muchos de los pensamientos de futuros movimientos, o de actuaciones futuras que podrían parecer lógicas, que sí aportan información a pesar de ser ilusorias).

De hecho la información imperfecta no es una característica única de los rumores. A menudo en noticias firmes se ven errores que vienen de la mano de la omisión de datos, errores tipográficos, falta de contraste de información o fuentes, errores de traducción o interpretaciones erróneas. Todos ellos son bastante comunes especialmente en internet y seguro que todos encontramos ejemplos abundantes. Por otro lado, la actualidad los hace inevitables.

Por ello, me reafirmo en la frase de Cuidado con lo que se lee, a lo que añadiría…. pero lee. Obtén tus propias conclusiones, valora los riesgos, y entonces, decide.