Confusión con Adsense bajo los títulos

A raíz de este post en el blog de Adsense ha comenzado a aparecer en diversos foros y blogs (por ejemplo este post de Xeoweb o esta noticia de Dirson) comentarios y afirmaciones como que Google no permite poner Adsense debajo de los títulos.

Si se lee detenidamente la nota original, se podrá ver que en ningún momento se hace tal afirmación. Lo que realmente dice es que no está permitido ponerlo debajo del título si éste parece recomendar hacer click en los anuncios, algo que de por sí ya está prohibido por los términos de su servicio.

Textualmente, el fragmento que lo aclara es:

1. Ads shouldn’t be placed under a title or section heading in a way that implies that the ads are not ads.
For example, ads shouldn’t be placed under titles such as “Dallas Business Opportunities” or “Today’s Hot Deals”. Placing ads directly below titles such as these implies to your users that the links in the ads are publisher-created content. The example below shows a placement that does not follow this guideline

La clave está en dos expresiones: “implies that the ads are no ads” y “such as these“, las cuales dejan fuera de dudas que no está prohibido ponerlo bajo los títulos si éstos no llevan a confusión.

Es fácil entender que algunos entendieron mal el mensaje, probablemente fruto de una mala traducción del inglés, o una lectura precipitada (¿quien no lee superficialmente escaneando?), pero viendo que empiezan a aparecer afirmaciones como las expuestas de ejemplo, y ante una posible bola de nieve, conviene resaltar lo que realmente se dice en la nota original.

En relación a esto, me entristece comprobar que últimamente es demasiado frecuente ver en foros y sitios con información especializada en buscadores aparecer cada vez más mitos sin fundamento e informaciones imprecisas o directamente equivocadas (o poco contrastadas), alimentadas, eso sí, por la desaparición de “expertos” en los foros (en términos de participación activa). No obstante, sigue habiendo sitios recomendables donde de vez en cuando aparecen informaciones interesantes (aunque insisto, lamentablemente no tanto como hace años). Yo, trás la desaparición de Forobuscadores (el decano de los foros de buscadores), recomiendo Xeoweb.

Chiki Chiki y proyectos sociales

He preferido esperar a que se pasara un poco la desconcertante euforia por la gesta de Rodolfo Chikilicuatre para escribir una opinión (siempre personal) sobre el ya famoso Chiki Chiki.

Dado que se ha tratado de un producto prefabricado e impulsado de manera masiva desde distintos medios como la televisión e internet es posible aventurar algunas conclusiones que puedan extrapolarse a los proyectos sociales, donde la colectividad tenga influencia.

Cabe comenzar diciendo que, si bien la canción me parece graciosa y podría valer como canción del verano, me abochorna que sea representante de mi país (y por tanto mío) en un certamen internacional. Sin embargo, me abochorna más que haya recibido tanto apoyo incondicional y comprobar semejante muestra de irresponsabilidad generalizada, y me hace pensar que quizás el presidente de Polonia no estuviera tan equivocado con estas declaraciones (aunque es fácil comprobar en la sociedad la confusión de prioridades de la gente, situando el ocio por delante de todo lo demás).

Pero, ¿cómo afecta esto a los proyectos sociales? Si consideramos a Rodolfo Chikilicuatre como un proyecto social se puede ver que:

1) Tienen aceptación. Es la principal lectura positiva que se puede obtener. Es indiscutible que la viralidad del Chiki Chiki ha funcionado a la perfección, y ha traspasado incluso los límites de una cadena de televisión mediana y un medio especial como es internet. Prácticamente todo el mundo habla de Chikilicuatre, para bien o para mal.

2) Sirven como soporte publicitario. Habría bastado ponerle a Rodolfo una pegatina de Cocacola para tener un gran número de impactos. Sólo contar las visualizaciones de vídeos en internet, apariciones televisivas, en informativos, y las muchas páginas de diarios y páginas de internet darían cifras hasta las que no sé contar.

3) La inteligencia colectiva no siempre funciona. Es la principal conclusión negativa que obtengo, y la que más afecta a muchos proyectos sociales, ya que muchos planteamientos se basan en esta inteligencia colectiva (por ejemplo aquellos que buscan seleccionar la información con la participación de usuarios), y sobre la que me gustaría extenderme un poco.

Que la elección de Chiki Chiki no era la mejor opción posible desde un punto de vista racional es más que evidente. Entre las candidatas había canciones dignas cuyos intérpretes vieron frustradas sus ilusiones ante la irreflenable avalancha viral del Chiki Chiki. Por lo cual el colectivo se equivoca.

Pero, ¿por qué? En teoría dos cabezas piensan mejor que una.

Esa afirmación sólo es cierta cuando las dos cabezas cumplen dos requisitos: conocer sobre el tema de debate y pensar en la misma dirección.

Así, si juntamos a dos personas que no tengan ni remota idea sobre matemáticas, la resolución de un problema complejo sería tanto o más absurda que si lo hacen de manera separada. Sin embargo, si juntamos a dos expertos en la materia, sus conocimientos se complementan, y la solución será más completa, eficiente, o rápida.

Por otro lado, si esos dos expertos tienen opiniones contrapuestas, las posibilidades de que se produzca una situación de bloqueo son importantes, sin que prevalezca una de ellas (¿a alguien le suena esta situación?).

El problema en la elección de la canción de Eurovisión es que el público no era experto, era totalmente heterogéneo, y se dejó guiar por criterios equivocados e irracionales, lo que llevó a una solución no óptima del “problema”.

Esto podría explicar por qué en general son más útiles para resolver problemas los proyectos sociales especializados que los genéricos (si requiero ayuda en inversiones acudo a un lugar de encuentro de bolsa, y no a uno genérico) y por qué algunos proyectos genéricos, aunque tienen aceptación, realmente son poco útiles a la hora de la verdad, a la vez que nos puede prever sobre posibles problemas en algunas iniciativas colectivas que se están llevando a cabo.

Deducciones fiscales para business angels

Leo en esta noticia de Expansion que el Gobierno tiene dentro de sus planes establecer una deducción del 10% a particulares que inviertan en empresas con gran potencial de crecimiento (capital riesgo).

El objetivo de esta deducción es animar a los business angels a continuar invirtiendo en nuevas empresas, especialmente en esta época que comienza donde las turbulencias económicas dificultan las concesiones crediticias, limitando las posibilidades de financiación de nuevas empresas.

En este mismo sentido se mueve una noticia de la semana pasada que parece que pasó bastante desapercibida como es la creación de un mercado de valores para pymes (MAB, Mercado Alternativo Bursátil), que facilitará el acceso al parqué de empresas de poco tamaño con necesidades de financiación. Siguen existiendo algunas limitaciones con vistas a garantizar la seguridad de los inversores y la transparencia exigible del mercado (free float de 2M, cuentas auditadas…), pero mucho menores a las exigidas hasta el momento.

Aunque acojo con cierta esperanza esta noticia, a la vez me apena que nuevamente comentan el mismo error de siempre: sacar leyes a priori buenas, pero que se aplican a medias (la extensión de derechos para homosexuales se podían haber realizado también para otros colectivos, la ley del tabaco quedó a medias disgustando a unos y a otros…). Tengo la sensación de que son expertos en tener oportunidades y dejarlas pasar.

¿Por qué sólo para particulares? Sí, es cierto que ya había medidas impulsoras para Sociedades y Fondos de Capital Riesgo, pero cualquier empresa tiene la potestad de invertir e impulsar a otras. De hecho suele ser más habitual que hacerlo de manera particular. Si se trata de impulsar la inversión en nuevas empresas, ¿por qué no incentivar también las inversiones desde otras empresas y que existan deducciones en el Impuesto de Sociedades?

De ampliarse a empresas sería una medida bastante más eficaz, porque ¿cuántos particulares son capaces de invertir en sociedades? Queda casi en exclusiva para rentas grandes, lo cual no está mal, pero sabe a poco. No obstante, huele a globo sonda, y de aquí a la supuesta aplicación pueden haber grandes cambios en las condiciones y en los beneficiarios.

Nota: Esta medida debe de ser considerada únicamente una medida impulsora de la creación empresarial (lo cual es positivo y en la dirección correcta), pero no como una rebaja fiscal (de las tan prometidas), ya que afecta a un colectivo muy pequeño.

Estadísticas económicas que no se pueden comparar

Graficos de vivienda de Zapatero

Posiblemente los últimos dos debates pre-electorales emitidos en España enfrentando a los representantes de los dos partidos mayoritarios no hayan servido más que para reafirmar la intención de voto de quienes ya lo tenían decidido, fruto de la gran polaridad ideológica reinante. Pero sí que hemos podido aprender cosas como que en los últimos cuatro años el precio de la vivienda ha bajado (wtf?).

Obviamente esto se trata de una metedura de pata sublime, que o bien deja en evidencia la completa ignorancia del candidato o su intención dolosa (personalmente ambas me parecen no sólo posibles sino bastante creíbles).

Los datos estadísticos son interpretables en cuanto a su efecto (porque siempre hay que tener en cuenta varias variables que están influídas entre sí, es necesaria una visión global), variables según la fuente del estudio y la naturaleza de la muestra, y por desgracia también manipulables.

Ante todo decir que es normal que haya cambios en las metodologías de mecidión, aunque normalmente suelen ser justificables. Por poner un ejemplo de una que causó controversia, fue hace aproximadamente una década en relación a la tasa de paro, que cambió su metodología de cálculo para homogeneizarla con la de otros países, especialmente del entorno europeo.

El problema principal de los cambios en las metodologías de medición o de obtención de datos estadísticos es que invalidan la comparación con datos anteriores, y que dejan un cierto olor a chamusquina cuando parece que estos cambios tratan de ocultar o maquillar situaciones incómodas.

Durante esta legislatura han ocurrido cambios en los principales termómetros económicos, que coinciden con el caballo de batalla en la temporada de mítines. Esto es en el IPC, en el paro, y en el PIB. Algunos de ellos tienen una cierta justificación, otros son claramente maquilladores, pero casualmente todos afectan mejorando los datos (lo que se puede traducir en que la situación es peor de la que dicen los datos si se usaran las metodologías antiguas).

En cuanto al paro, se han creado subcategorías que son excluídas del colectivo de paro (reduciendo la cifra real de parados significativamente), como la de “demandantes que requieren servicios previos de empleo“.

La intención de esta exclusión es mostrar una realidad más fiel del mercado laboral (ese es el argumento), pero la realidad es que preparados o no, son demandantes de empleo, y deberían de estar incluídos en las cifras, como han estado siempre. Precisamente por eso mismo (porque hay demandantes de empleo que realmente no están en disposición de trabajar: cambios de puesto de trabajo, estudiantes, …) se considera el pleno empleo en torno al 4%. Si empezamos a excluir, el pleno empleo debería de ser 0%, lo que nos sitúa aún más lejos.

Al PIB (producto interior bruto, GDP) le sucede tres cuartos de lo mismo, con un cambio que tiene cierta justificación (no ha sido muy polémico), pero que también aumenta la cifra del PIB en un 0,7% aproximadamente. Se refiere a un cambio en la valoración de las rentas extranjeras, que venía teniendo un efecto negativo sobre el PIB de -1,4% y tras el cambio es de “sólo” -0,7%, metiendo ese 0,7% “a la saca” sin que haya una mejora real de la producción: sólo cambia la cifra (a mejor, claro).

En relación al IPC (índice de precios de consumo, RPI), no hay muchas novedades, salvo los lógicos cambios en la cesta de productos (que sí son muy habituales y tienen cierto sentido, a pesar de la discutibilidad de la entrada o salida de algunos, pero con escaso efecto). En este caso el cambio más polémico fue en 2002, con la actualización de la base y una gran reestructuración de la cesta.

Donde sí ha habido cambios (y polémica) es en la valoración de vivienda en compra, aunque cabe recordar que no forma parte del IPC al considerarse un producto de ahorro (no es consumo que es lo que mide el IPC), aunque existe un debate en torno a la necesidad de incluir los costes financieros (que con hipotecas a 50 años – que me parece una locura haberlas permitido – son muy importantes).

Así, en lo que supone una chapuza estadística, se eliminan de la computación aquellos pisos que son más caros de un valor límite. Habitualmente en estadística se eliminan valores extremos, pero por ambos lados, sin que afecten a la media, pero eliminar de manera discriminada como es el caso, precisamente en lo que más afecta a la subida (por su valor) huele a cuerno quemado.

Además, se realizó una ponderación con respecto a las tasaciones, lo que otorga un mayor peso a los distritos que sean más baratos, mayor al que le correspondería, lo cual también reduce la cifra.

Para los amantes de los titulares sensacionalistas, sería algo como “si contabilizaramos como hace unos años, ahora habría más paro, un PIB casi un punto menor y una vivienda más cara de la que nos dicen”.

PD: desde aquí animo a todos a que vayáis a votar el próximo domingo, aunque estoy de acuerdo con vosotros: con estos políticos a veces se le quitan las ganas a uno. Pero no tiene sentido pedir derechos, y luego no aprovechar aquellos que ya tenemos, ¿no?

Si buscas inversores, que sea con cabeza

Me ha gustado este post acerca de inversores, escrito por Diego Mariño.

Sólo basta acercarse a cualquier evento de emprendedores para ver una cierta obsesión por la financiación, especialmente a través de las distintas modalidades de capital riesgo o entrada de nuevos socios.

Lo primero que habría que plantearse es si realmente es necesaria la financiación. Estoy convencido de que muchos de los proyectos que buscan financiación ésta no es imprescindible, y sería totalmente viable con menor número de recursos. Incluso puedo llegar a afirmar que un exceso de recursos es un error, ya que eliminando limitaciones presupuestarias no es imprescindible trabajar sobre la eficiencia y optimización de recursos.

Si lo es, habría que estudiar si la opción de entrada de inversores externos es la mejor opción. Existe una tendencia a pensar que los accionistas es una forma de financiación sin coste, pero la realidad es todo lo contrario. Un accionista, o un inversor capital riesgo en su caso, va a exigir una rentabilidad, y ésta debe de cubrir no sólo el coste de oportunidad (lo que podría obtener en el mercado con esa misma inversión) sino cubrir el riesgo que asume, en el sentido de no llegar a obtener las ganancias previstas.

Por lo tanto, los accionistas es la forma de financiación más cara desde un punto de vista financiero. Un ejemplo: si tenemos unos tipos de interés al 5%, posiblemente podamos conseguir financiación bancaria a un 6% o emitir obligaciones a un 8% si estamos en posición, pero un accionista va a exigir mínimo el coste de oportunidad que le supone su inversión (por ejemplo puede invertir en repos a un 5% con riesgo mínimo, o aumentar ligeramente el riesgo y comprar obligaciones de empresas solventes a un 7%) más un % por el riesgo asumido. En total, un mínimo del 10%, según las expectativas que éste tenga (todo son porcentajes imaginarios, no una puesta en valor).

Sin embargo, la entrada de un inversor puede suponer un gran valor añadido, muy superior a ese coste financiero adicional, en forma de contactos, experiencia, conocimientos, visión, capacidad de relación…, que aumentan notablemente la competitividad de la empresa, y por tanto su potencial de generación de ingresos, alcanzar acuerdos o desarrollar proyectos con mayores garantías.

Si el inversor no es capaz de dar alguno de esos valores de manera provechosa (a lo que habría que añadir un mínimo de vinculación), en mi opinión se trata de una opción desaconsejable, y no sería lo que en palabras de Diego es un “inversor decente“. Si encuentras ese inversor decente, no lo dudes, porque no será sólo dinero, sino un buen socio.

Así que, si buscas inversores, que sea con cabeza (tanto de ellos, como tuya).