Deducciones fiscales para business angels

Leo en esta noticia de Expansion que el Gobierno tiene dentro de sus planes establecer una deducción del 10% a particulares que inviertan en empresas con gran potencial de crecimiento (capital riesgo).

El objetivo de esta deducción es animar a los business angels a continuar invirtiendo en nuevas empresas, especialmente en esta época que comienza donde las turbulencias económicas dificultan las concesiones crediticias, limitando las posibilidades de financiación de nuevas empresas.

En este mismo sentido se mueve una noticia de la semana pasada que parece que pasó bastante desapercibida como es la creación de un mercado de valores para pymes (MAB, Mercado Alternativo Bursátil), que facilitará el acceso al parqué de empresas de poco tamaño con necesidades de financiación. Siguen existiendo algunas limitaciones con vistas a garantizar la seguridad de los inversores y la transparencia exigible del mercado (free float de 2M, cuentas auditadas…), pero mucho menores a las exigidas hasta el momento.

Aunque acojo con cierta esperanza esta noticia, a la vez me apena que nuevamente comentan el mismo error de siempre: sacar leyes a priori buenas, pero que se aplican a medias (la extensión de derechos para homosexuales se podían haber realizado también para otros colectivos, la ley del tabaco quedó a medias disgustando a unos y a otros…). Tengo la sensación de que son expertos en tener oportunidades y dejarlas pasar.

¿Por qué sólo para particulares? Sí, es cierto que ya había medidas impulsoras para Sociedades y Fondos de Capital Riesgo, pero cualquier empresa tiene la potestad de invertir e impulsar a otras. De hecho suele ser más habitual que hacerlo de manera particular. Si se trata de impulsar la inversión en nuevas empresas, ¿por qué no incentivar también las inversiones desde otras empresas y que existan deducciones en el Impuesto de Sociedades?

De ampliarse a empresas sería una medida bastante más eficaz, porque ¿cuántos particulares son capaces de invertir en sociedades? Queda casi en exclusiva para rentas grandes, lo cual no está mal, pero sabe a poco. No obstante, huele a globo sonda, y de aquí a la supuesta aplicación pueden haber grandes cambios en las condiciones y en los beneficiarios.

Nota: Esta medida debe de ser considerada únicamente una medida impulsora de la creación empresarial (lo cual es positivo y en la dirección correcta), pero no como una rebaja fiscal (de las tan prometidas), ya que afecta a un colectivo muy pequeño.

Estadísticas económicas que no se pueden comparar

Graficos de vivienda de Zapatero

Posiblemente los últimos dos debates pre-electorales emitidos en España enfrentando a los representantes de los dos partidos mayoritarios no hayan servido más que para reafirmar la intención de voto de quienes ya lo tenían decidido, fruto de la gran polaridad ideológica reinante. Pero sí que hemos podido aprender cosas como que en los últimos cuatro años el precio de la vivienda ha bajado (wtf?).

Obviamente esto se trata de una metedura de pata sublime, que o bien deja en evidencia la completa ignorancia del candidato o su intención dolosa (personalmente ambas me parecen no sólo posibles sino bastante creíbles).

Los datos estadísticos son interpretables en cuanto a su efecto (porque siempre hay que tener en cuenta varias variables que están influídas entre sí, es necesaria una visión global), variables según la fuente del estudio y la naturaleza de la muestra, y por desgracia también manipulables.

Ante todo decir que es normal que haya cambios en las metodologías de mecidión, aunque normalmente suelen ser justificables. Por poner un ejemplo de una que causó controversia, fue hace aproximadamente una década en relación a la tasa de paro, que cambió su metodología de cálculo para homogeneizarla con la de otros países, especialmente del entorno europeo.

El problema principal de los cambios en las metodologías de medición o de obtención de datos estadísticos es que invalidan la comparación con datos anteriores, y que dejan un cierto olor a chamusquina cuando parece que estos cambios tratan de ocultar o maquillar situaciones incómodas.

Durante esta legislatura han ocurrido cambios en los principales termómetros económicos, que coinciden con el caballo de batalla en la temporada de mítines. Esto es en el IPC, en el paro, y en el PIB. Algunos de ellos tienen una cierta justificación, otros son claramente maquilladores, pero casualmente todos afectan mejorando los datos (lo que se puede traducir en que la situación es peor de la que dicen los datos si se usaran las metodologías antiguas).

En cuanto al paro, se han creado subcategorías que son excluídas del colectivo de paro (reduciendo la cifra real de parados significativamente), como la de “demandantes que requieren servicios previos de empleo“.

La intención de esta exclusión es mostrar una realidad más fiel del mercado laboral (ese es el argumento), pero la realidad es que preparados o no, son demandantes de empleo, y deberían de estar incluídos en las cifras, como han estado siempre. Precisamente por eso mismo (porque hay demandantes de empleo que realmente no están en disposición de trabajar: cambios de puesto de trabajo, estudiantes, …) se considera el pleno empleo en torno al 4%. Si empezamos a excluir, el pleno empleo debería de ser 0%, lo que nos sitúa aún más lejos.

Al PIB (producto interior bruto, GDP) le sucede tres cuartos de lo mismo, con un cambio que tiene cierta justificación (no ha sido muy polémico), pero que también aumenta la cifra del PIB en un 0,7% aproximadamente. Se refiere a un cambio en la valoración de las rentas extranjeras, que venía teniendo un efecto negativo sobre el PIB de -1,4% y tras el cambio es de “sólo” -0,7%, metiendo ese 0,7% “a la saca” sin que haya una mejora real de la producción: sólo cambia la cifra (a mejor, claro).

En relación al IPC (índice de precios de consumo, RPI), no hay muchas novedades, salvo los lógicos cambios en la cesta de productos (que sí son muy habituales y tienen cierto sentido, a pesar de la discutibilidad de la entrada o salida de algunos, pero con escaso efecto). En este caso el cambio más polémico fue en 2002, con la actualización de la base y una gran reestructuración de la cesta.

Donde sí ha habido cambios (y polémica) es en la valoración de vivienda en compra, aunque cabe recordar que no forma parte del IPC al considerarse un producto de ahorro (no es consumo que es lo que mide el IPC), aunque existe un debate en torno a la necesidad de incluir los costes financieros (que con hipotecas a 50 años – que me parece una locura haberlas permitido – son muy importantes).

Así, en lo que supone una chapuza estadística, se eliminan de la computación aquellos pisos que son más caros de un valor límite. Habitualmente en estadística se eliminan valores extremos, pero por ambos lados, sin que afecten a la media, pero eliminar de manera discriminada como es el caso, precisamente en lo que más afecta a la subida (por su valor) huele a cuerno quemado.

Además, se realizó una ponderación con respecto a las tasaciones, lo que otorga un mayor peso a los distritos que sean más baratos, mayor al que le correspondería, lo cual también reduce la cifra.

Para los amantes de los titulares sensacionalistas, sería algo como “si contabilizaramos como hace unos años, ahora habría más paro, un PIB casi un punto menor y una vivienda más cara de la que nos dicen”.

PD: desde aquí animo a todos a que vayáis a votar el próximo domingo, aunque estoy de acuerdo con vosotros: con estos políticos a veces se le quitan las ganas a uno. Pero no tiene sentido pedir derechos, y luego no aprovechar aquellos que ya tenemos, ¿no?

Si buscas inversores, que sea con cabeza

Me ha gustado este post acerca de inversores, escrito por Diego Mariño (actualización 03/05/2015: he eliminado el enlace al post ya que no se encuentra operativo).

Sólo basta acercarse a cualquier evento de emprendedores para ver una cierta obsesión por la financiación, especialmente a través de las distintas modalidades de capital riesgo o entrada de nuevos socios.

Lo primero que habría que plantearse es si realmente es necesaria la financiación. Estoy convencido de que muchos de los proyectos que buscan financiación ésta no es imprescindible, y sería totalmente viable con menor número de recursos. Incluso puedo llegar a afirmar que un exceso de recursos es un error, ya que eliminando limitaciones presupuestarias no es imprescindible trabajar sobre la eficiencia y optimización de recursos.

Si lo es, habría que estudiar si la opción de entrada de inversores externos es la mejor opción. Existe una tendencia a pensar que los accionistas es una forma de financiación sin coste, pero la realidad es todo lo contrario. Un accionista, o un inversor capital riesgo en su caso, va a exigir una rentabilidad, y ésta debe de cubrir no sólo el coste de oportunidad (lo que podría obtener en el mercado con esa misma inversión) sino cubrir el riesgo que asume, en el sentido de no llegar a obtener las ganancias previstas.

Por lo tanto, los accionistas es la forma de financiación más cara desde un punto de vista financiero. Un ejemplo: si tenemos unos tipos de interés al 5%, posiblemente podamos conseguir financiación bancaria a un 6% o emitir obligaciones a un 8% si estamos en posición, pero un accionista va a exigir mínimo el coste de oportunidad que le supone su inversión (por ejemplo puede invertir en repos a un 5% con riesgo mínimo, o aumentar ligeramente el riesgo y comprar obligaciones de empresas solventes a un 7%) más un % por el riesgo asumido. En total, un mínimo del 10%, según las expectativas que éste tenga (todo son porcentajes imaginarios, no una puesta en valor).

Sin embargo, la entrada de un inversor puede suponer un gran valor añadido, muy superior a ese coste financiero adicional, en forma de contactos, experiencia, conocimientos, visión, capacidad de relación…, que aumentan notablemente la competitividad de la empresa, y por tanto su potencial de generación de ingresos, alcanzar acuerdos o desarrollar proyectos con mayores garantías.

Si el inversor no es capaz de dar alguno de esos valores de manera provechosa (a lo que habría que añadir un mínimo de vinculación), en mi opinión se trata de una opción desaconsejable, y no sería lo que en palabras de Diego es un “inversor decente“. Si encuentras ese inversor decente, no lo dudes, porque no será sólo dinero, sino un buen socio.

Así que, si buscas inversores, que sea con cabeza (tanto de ellos, como tuya).

Landing pages vs SEO

Tras leer este post de Jorge Quintas, en el que critica en cierto modo la creación elección de nombres de landing pages y/o microsites para campañas publicitarias, iba a contestarle en un comentario mi punto de vista al respecto del uso de landing pages, pero como me quedaba algo largo, mejor lo utilizo para un post.

Lo primero que se tiene que tener en cuenta es que no siempre interesa tener accesibilidad a través de buscadores. Es algo que los SEOs, por “deformación profesional” nos cuesta entender.

Éste puede ser el caso de campañas que sean puntuales, de duración corta, en los que cualquier esfuerzo SEO no tenga cabida por cuestiones de tiempo.

Cuando se hace una web (optimizada para buscadores, accesible…) se realiza pensando en un público genérico, heterogéneo, variado, sin exclusiones. Sin embargo, las promociones suelen ir dirigidas a un público concreto (jóvenes, solteros que viven solos…), por lo que es aconsejable realizar landing pages específicas para ese perfil, con vistas a maximizar la conversión.

El que éstas estén realizadas en Flash, o cualquier otra tecnología, suele ir encaminado a aumentar la interactividad con el usuario, y a una mayor belleza visual. Determinados públicos es lo que quieren y lo que les gusta. Como el posicionamiento en estas campañas no es prioritario (incluso inconveniente), la accesibilidad a los robots no es una excusa (cosa distinta será para los usuarios).

Se podría plantear el debate de si interesa crearlos dentro del mismo sitio, o en dominios aparte. Pero al crearlos dentro del mismo dominio principal impone la limitación del diseño: debería de ser acorde al del resto de la web, de lo contrario, puede crear confusión.

Además, se debe de tener en cuenta de que la utilización de dominios externos puede servir para controlar mucho mejor el impacto de campañas en medios offline (prensa, radio, televisión…), sin tener que esperar a las cifras de ventas. Si estas páginas estuvieran dentro del mismo dominio, los datos podrían verse “contaminados” por otras visitas provenientes de buscadores, etc…

La solución ideal sería crear una sección dentro de la web relacionada con la campaña, con vistas a aprovechar el tráfico de los buscadores, sin salirse de la propia web, y paralelamente el microsite como destino de los esfuerzos de marketing.

Eso sí, una vez finalizada la campaña, es conveniente realizar redirecciones a la página más apropiada del dominio principal. De lo contrario, supondría un derroche de los enlaces que a lo largo de la campaña se hayan podido conseguir al microsite (no suele interesar que perdure el microsite una vez cumplido su fin).

Actualización: Jorge aclara que era una serie de artículos, y que en éste únicamente se refería al nombre de los dominios.

Fondo de inversión en dominios

Fondo de inversion en dominios

Desde hace algunos días viene hablándose mucho de la idea de crear un fondo de inversión en dominios, a propuesta de Yago Arbeola.

El objetivo que perseguiría esta iniciativa es tratar de profesionalizar el subsector domainer, facilitando el acceso a pequeños y medianos inversores a dominios premium.

Aunque he tardado en dar mi opinión, aprovecharé estas líneas para darla, y analizar las luces y sombras que le veo a la idea.

En principio me parece una buena idea, en el sentido en que se crearía una vía de acceso a pequeños inversores a dominios inalcanzables de manera individual (un fondo no es más que eso, una colectivización con el fin de acceder a activos de inversión).

Sin embargo, también debo de apuntar que por sí sólo no ayudaría demasiado, ya que aunque sea un ente colectivo, en el mercado es simplemente un agente más, un demandante-oferente, por lo que en el dinamismo del mercado no habrá muchas diferencias, e incluso con su crecimiento podría haber riesgos de concentración de cartera (podría verse reducido si en vez de un fondo hubiera varios). Para eso tengo una propuesta (también financiera) que quizás haga en los próximos días y que sería complementaria a un fondo de inversión (iba a hacerla en este post, pero el análisis del fondo ocupa demasiado y pasaría desapercibida).

En cuanto a la forma, Javier proponía la creación de una SICAV. Sin duda sería una de las opciones más viables, debido a sus ventajas fiscales (similares en muchos sentidos a las sociedades holding) con un 1% de gravamen, pero tiene una serie de características que quizás pudieran hacerlo inviable, salvo que se introdujeran modificaciones, aunque la mayoría de ellas salvables.

En primer lugar debe de haber un mínimo de 100 accionistas. Esto no creo que sea problema, ya que seguro que habría muchos interesados (yo me incluyo). Y la capacidad económica individual tampoco sería un problema, hasta el caso límite de que haya 1 millón de acciones, y uno de los accionistas tenga 999.901 y el resto una acción cada uno (de hecho es una situación corriente en las SICAVs).

Otro de los problemas es sobre el peso de inversiones en cartera. Una misma “sociedad” no puede tener un peso mayor del 5%. Si tomamos como punto de partida que un dominio es un producto de cartera, su valor debería de ser menor que el 5%. Esto nos lleva a que si se compra un dominio premium caro, habría que tener al menos un valor de cartera de 20 veces su valoración.

Algo similar sucede con las limitaciones de liquidez. Al menos el 3% debe de estar en activos líquidos, aunque esto no supone una limitación importante, ya que se puede tener ese 3% en activos de liquidez inmediata, bien cash o bien en fondos monetarios. Porque por todos es conocida la falta de liquidez de los dominios.

La Sicav por sí misma no nos vale, ya que por definición debe de tener la mayoría de su cartera (90%) invertida en activos cotizados en mercados reconocidos, y ya escribí un post en el que resaltaba lo que le falta al mercado de dominios para ser un verdadero mercado. Pero podría gestionarse, en acuerdos con alguna gestora de instituciones de inversión colectiva iniciar conversaciones con la CNMV para un nuevo tipo de sociedad que invierta en otros activos (de hecho, ya hay, habría que ver si alguna se adapta).

El dinero mínimo (2,4 millones de euros) tampoco sería un problema insalvable, por lo mencionado anteriormente: se pueden realizar un gran número de participaciones y que se suscriban según las posibilidades de cada uno.

Carlos Fernández también realiza un análisis de la posibilidad de realizar un fondo.

Carlos menciona como limitación que sería necesario la creación de una gestora. Yo no lo veo necesario a priori, ya que las sicavs, por ejemplo, son gestionadas por gestoras ya existentes. La limitación podría venir de la aceptación o no como sociedad de inversión, y que la gestora pueda o quiera operar con esos activos (dominios). Si no fuera así, sí que habría que crear una gestora (y creo que es a lo que podría estar apuntando Carlos), pero a esto se une otro problema, y es que las condiciones de creación de gestora son muy complicadas y requiere una inversión muchísimo más alta (garantías financieras, etc).

Siendo gestionados sobre una gestora existente también quedan superados los costes de personal, aunque sí que se debe de pagar comisiones a la gestora, y pasar auditorías anuales.

En lo que sí estoy completamente de acuerdo es en que existen dificultades en la valoración de la cartera. Si hubiera un mercado secundario organizado, no habría tal problema, ya que sería a precio de cotización (un mercado abierto y transparente), pero valorarlo a precio de adquisición puede ser peligroso, y podría haber fluctuaciones de valoración -siempre a la baja en base al criterio de prudencia- ante cualquier acontecimiento en el mercado. Una situación inestable.

Respondiendo a la pregunta de si crearlo en españa o fuera, estoy de acuerdo en que se debe de estudiar, aunque la situación fiscal en España de las sociedades privadas de inversión es muy beneficiosa, tanto por los gravámenes de la sociedad como de los repartos a los accionistas (al tipo marginal fijo del rendimiento de capitales, 18%, muy inferior al de rendimientos del trabajo).

En el punto 7 creo que hace referencia a los conflictos de intereses que podrían generarse entre los principales partícipes del fondo. Creo que es uno de los más importantes, sobre todo en un mercado tan poco transparente y perfecto como los dominios. A los gestores se les debería de aplicar las mismas limitaciones que a los de otros activos o situaciones de uso de información privilegiada.

En definitiva, puede ser una idea buena, pero por su novedad puede tener algunas limitaciones, sobre todo desde el punto de vista legal, y más importante aún, de garantías. Además teniendo presente de que no sería el maná en la profesionalización, sino que únicamente incluiría un agente más en el mercado. Además un agente institucional, con un gran poder y peso en el mercado (esto podría ser hasta perjudicial si tuviese demasiada cartera).

Cuando pueda hago otra propuesta similar, que sería complementaria a esta (no es incompatible sino que lo beneficiaría) y que sí podría ayudar a perfeccionar el mercado de dominios (aunque también puede tener problemas de implantación).

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