Gurus, Guritos y Guretes
Lo reconozco. Cada día me gusta más internet, y no sólo porque sea uno de los pilares sobre los que levanto mi futuro profesional y mi proyección empresarial, sino porque es un mundo cada vez más divertido cuando vives en él. Y cada vez se parece más a la televisión.
Por supuesto, igual que al final vemos 3 o 4 canales de entre los cientos (o miles) a los que podemos acceder, también nuestra capacidad de seguir todo lo que acontece en internet se limita a pequeñas parcelas en las que pretendemos especializarnos, y cada día más reducido a “sólo aquello a lo que pueda suscribirme”. Así, cada uno podemos seguir 100, 200, 500, o más de 1000 blogs y webs diariamente, y con eso intentamos estar lo mejor informados posible de lo que se mueve en internet, o al menos, de los subsectores que más nos interesen (estamos abonados a canales temáticos, llevados por “líderes de opinión”).
Y en este punto es donde empiezo mi pequeño y febril planteamiento de hoy: los líderes de opinión en internet. Aunque especialmente me refiero a aquellos que son considerados expertos en internet o partes de ésta (porque es a lo que casi todos vosotros – y yo – estaréis habituados, aunque en el mundo hispano se puede externder casi a cualquier área).
Sí, me refiero a los gurús de internet. Bueno, mejor dicho, a estos y a sus subproductos guritos y guretes.
Los gurús de internet son auténticos sabios de internet, o de un área concreta, merecedores de todo respeto de manera indiscutible (intelectualmente hablando). No, no sigáis pensando, he estado haciéndolo durante horas y no se me ha ocurrido ninguno español que sea merecedor de este apelativo.
¿Dije español? Si casi cuesta hasta encontrarlos en el extranjero (aunque los hay); aunque el éxito de algunas personas les conviertan en referencia, esto no es sinónimo de gurú. Un gurú es un ejemplo de conocimiento, no un reflejo de aspiraciones. Y es que a veces sobrestimamos el mundo anglosajón, cuando a veces andan más perdidos que nosotros en muchos temas (un ejemplo fue cuando se instauró el “sandbox, que muchos dejamos de idealizar a algunos “gurús” norteamericanos).
Lo cierto es que las personas que más saben de una materia (quizás no a nivel teórico, pero sí práctico, que es lo que a fin de cuentas es importante), muchas veces no escribe en blogs, ni asisten a congresos, ni a reuniones de emprendedores, y nosotros mismos tratamos de otorgar rango de gurús a bloggers populares, que no en pocas ocasiones parecen puras colecciones de inexactitudes que ponen en dudas sus conocimientos en la materia, creyendo que no hay nadie más en el sector.
Los Guritos es un grupo amplio. Son aquellos bloggers (o no) que conocen la materia (unos de manera más amplia que otros, pero hablan con conocimiento de causa). No existe una audiencia delimitada para este grupo, algunos son populares, y otros no. Pero en general saben de lo que hablan (nuevamente unos más que otros), y las barbaridades no abundan en sus contenidos (salvo que sean intencionadas). Es el grupo de los “entendidos”, reconocidos y respetados por muchos, pero que no aspiran a batir un record de participación en congresos ni a abanderar grupos sectoriales.
Los Guretes son los que van de gurús y no llegan ni a guritos. Son endiosados por los que se inician, y objetivo de las burlas de los más expertos. Son muy populares, y ciertamente saben de muchos temas, pero su ego a veces les hace tratar de sentar cátedra sobre temas en los que no son expertos, y eso les deja en ridículo en más de una ocasión. Su hábitat suele ser las mesas redondas y los congresos o conferencias, a veces para hablar de su materia, pero si no es así, da igual, hablarán igual como entendidos, porque es su trabajo.
Por supuesto que no les critico por ello (carpe diem), y todo el mundo tiene que vivir, aunque sea diciendo alguna que otra tontería (que yo también las digo) … pero no son gurús, mal que les pese. A lo mejor en alguna ocasión llegan a guritos… pero no de todo lo que hablan.
PD: Enlaces y menciones eliminadas intencionadamente (aunque me ha costado contenerme). Es un texto que trata de exagerar la realidad con un tono jocos, pero que no va dirigido a nadie en particular. cada cual que se sitúe donde quiera ;)
¿Y vosotros qué sois, Gurús, guritos, guretes, o ninguna de las 3?
Tracking con enlaces directos
Este es el primer post-chuleta que haga, pero os aseguro que no será el único, ya que soy un completo desastre con la organización de documentos físicos, y no digamos con los favoritos, post guardados en el gestor rss, etc. Así que aprovecharé que este blog apenas lo lee nadie (:)) para usarlo de chuleta. Seguro que a vosotros cuantro que me leeis las 3 veces a la semana que escribo os son de utilidad alguno de ellos.
El tema de hoy va dedicado a un buen amigo, como es Carlos (aka Carlitus), que para quien aún no sepa de su blog suele poner interesantes consejos de programación, que muchos de ellos serán rescatados por mi, pero que siempre tendréis que acudir a su blog para completar la información, porque como pretendáis que sea yo quien dé explicaciones técnicas de programación, vamos aviados ;)
En muchas ocasiones (por ejemplo en un directorio, o cuando queremos realizar algún tipo de tracking de campañas y promociones internas) queremos controlar el número de cliks en algunos enlaces salientes. Esto normalmente se venía haciendo con enlaces en javascript (que no serán seguidos por buscadores) o añadiendo parámentros a la url (que o bien no serán seguidos por buscadores si el número es excesivo, o bien nos puede crear problemas de contenido duplicado).
Recientemente tuve una reunión bis a bis con un ingeniero de Google UK para solucionar este problema con un cliente nuestro de una manera que ellos vieran viable y bien vista a sus ojos. La solución más válida era usar eventos onclick dentro de un href normal (enlace común). De esta manera el enlace era válido para buscadores y el tracking se hace de manera normal.
Ahora bien, en este post de Carlos, nos propone una solución similar (se basa en lo mismo), pero mucho más elegante (en el enlace simplemente se pone el nombre de una clase, de la misma forma que se aplican estilos css.
Para ello debemos de usar JQuery, y el siguiente código:
Aunque un usuario de su blog, vía comentarios, propone una versión mejorada:
Posteriormente en los enlaces que queramos contabilizar se haría de la siguiente manera:
Obviamente, el archivo contador.php que controla los clicks debe de estar hecho previamente.
Imagino que este mismo sistema se puede usar con pequeñas modificaciones para votaciones, pero mis conocimientos de javascript tienden a cero, y no sabría plantearlo. ¿Se te ocurre como, Carlos?
Las fuentes adornan; cita tus fuentes
Cuando andamos por una ciudad nueva una de las cosas que más nos llaman la atención son sus fuentes. Su utilidad es meramente estética, queda bonitas, pero también nos da una imagen de ciudad seria, que se preocupa por su imagen y por sus ciudadanos.
La misma sensación nos la puede dar otro tipo totalmente distinto de fuente: la bibliográfica, representada normalmente en el mundo de internet en forma de enlaces.
Citar las fuentes, lejos de regalar visitas, otorga al visitante una imagen de seriedad del autor, porque se le ve informado (documentado), y con ganas de ampliar su información. En definitiva, se preocupa por el visitante (ciudadano), y con ello hace más agradable su estancia en la web (ciudad).
De esta situación da buena cuenta Ruben en ¿Por qué no citas tus fuentes?, exponiendo una serie de razones (erróneas) de algunos webmasters para no citar las fuentes.
Es cierto que no siempre es fácil enlazar, por ejemplo porque contemos con muchos colaboradores escribiendo, y no todos tengan la costumbre de enlazar a las fuentes (especialmente en el caso de copias descaradas, como indican en Techtear en su artículo-protesta El Efecto Espejito), pero al final todo el mundo acaba aprendiendo, sólo hay que enseñarles el camino.
Y es que no somos pocos los que damos importancia a este tipo de actitudes. Y tampoco son menos los blogs de referencia que han perdido credibilidad dentro de los profesionales por apropiarse de contenidos u obviar citar las fuentes de manera persistente.
También es cierto que en muchas ocasiones se usan fuentes comunes, por ejemplo en el caso de las publicaciones profesionales (por ejemplo Mundogamers) que se alimentan sobre todo de notas de prensa que envian las propias empresas o distribuidoras. A ello hay que añadir que cuentan con decenas de colaboradores, que no todos tienen inculcada, a pesar de los esfuerzos, la costumbre. Aún así, desde Mundogamers procuramos enlazar al menos a publicaciones de grupos que se lo merecen, o al menos, se intenta.
Y ahora os preguntaréis, ¿qué tiene que ver esto con estrategia? Pues sí es una estrategia para cualquier web, y sobre la que se fundamentan muchos blogs, con base en el refranero popular: Quien da, recibe. O yendo más allá y acudiendo al refranero popular de nuevo: quien da primero, recibe dos veces.
Y con esto enlazo con una cuestión, ¿qué hacer con las webs que no enlazan? ¿Se les paga con la misma moneda? Y es que Quien regala bien vende si quien lo toma lo entiende, pero algunos no entienden. ¿Qué haríais vosotros?
¿Quien se ha llevado mi web?
¿Quien se ha llevado mi queso? es un libro que seguro que os suena a muchos. Escrito por Spencer Johnson me impactó en mi etapa universitaria su simple estilo de fábula, su amena lectura (típica en muchos de los libros de management y de autoayuda) y su significado, que sin duda si lo aprehendemos (nótese la diferencia con aprender) será de ayuda en los momentos difíciles (que siempre llegan).
Pues bien, hoy se me ha ocurrido la idea de tratar de comparar este libro, sobre todo enfocado a los negocios, con mundo de la web. Al fin y al cabo, se trata de un negocio, y para muchos una especie de mundo paralelo al real cuya principal ventaja es ampararse si se desea en un relativo anonimato. Por lo tanto, debe de haber semejanzas. Y de eso va este pequeño artículo: ¿Quien se ha llevado mi web?
El enfoque en el libro original es cómo comportarse, en términos de actitud, ante los cambios en el trabajo y en la vida privada. La vida privada la dejaremos de lado en esta ocasión, o al menos lo dejo opcional para aquellos que gusten de relaciones virtuales. Pero en la web sí que existen continuos cambios: evoluciones de algoritmos, nuevas tendencias, crisis generales,… modificaciones de las reglas del juegos al fin y al cabo.
No me quiero entretener en la historia en sí (aún así contaré algo de ella para centrar a quienes no hayan leído el libro, pero no es imprescindible para entender la idea), sino que me centraré en los aspectos más determinantes, resumidos en cortas frases que se resaltan en el texto original a modo de Citas Para la Historia.
Tener queso te hace feliz:
En la historia, los protagonistas (dos ratones) pensaban que tenían queso para toda la vida en una sala de un laberinto. Lo mismo puede suceder con nuestra web, que tiene éxito y ni siquiera pensamos que mañana pueda dejar de tenerlo. Pensamos que tenemos visitas para toda la vida. Tener visitas te hace feliz.
Cuanto más importante es el queso para uno, más desea conservarlo:
Con tanto queso, nuestros amigos ratones se vuelven algo arrogantes, y ni se percatan de que el queso se les va acabando. Simplemente comían, sin hacer nada más; sólo pendientes de que todo siguiera igual y aún tuvieran queso. Esto mismo también sucede en la web: si las visitas continúan bien, algunos webmasters mantienen el trabajo al mínimo y sólo se preocupan de las estadísticas, pensando que durará para siempre, sin observar los cambios que hay, sin intentar prepararse para esos cambios, siendo totalmente conservadores. Cuanto más importantes son las visitas para uno, más desea conservarlas.
Si no cambias, Te extingues:
Llegará un momento en que a nuestros amigos se les acaba el queso, y se debaten entre ir a buscar más por el laberinto (con el riesgo de perderse), o esperar a que el queso vuelva. En este caso en el mundo web sólo se cumple a veces, porque si el problema es de posicionamiento (cambios de algoritmo, problemas transitorios, etc) es posible que el queso vuelva. Pero aún así, seguiremos preguntándonos por qué no fuimos antes al lugar donde se fue el queso, y seguiremos preguntándonos si merece la pena esperar a que el queso vuelva, o ir a buscarlo.
Sin embargo, si el cambio es general (cambios de tendencia en el mercado), nuestra ceguera y autocomplacencia habrá servido para que nos demos cuenta de que nuestras visitas ya no están, y muchos pensaremos que no merece la pena ir a buscarlas ni cambiar nada. Que las visitas tienen que volver. Mejor esperar… hasta que muramos de hambre. Y entonces nos daremos cuenta de lo que teníamos que habernos percatado antes: Si no cambias, te extingues.
¿Qué harías si no tuvieras miedo?
El miedo al cambio es normal, todos lo tenemos. Pero tarde o temprano algo cambia, siempre cambia. Y debemos de prepararnos para ello. Perder el miedo. Salir a buscar más queso es siempre mejor que esperar a que el queso vuelva. Es decir: innova, muévete, busca a tus visitas. No tengas miedo. Nunca debes de soltar las riendas.
Huele el queso a menudo, para saber cuando empieza a enmohecerse:
Rara vez los cambios vienen de golpe. Normalmente hay indicios o una lenta transformación. Sólo hay que saber estar atento a los posibles cambios. O al menos, ser consciente de que estos pueden llegar, y empezar a prepararse para ello, cubrirnos las espaldas. Vigila tus visitas, detecta tendencias, mantente conectado, refuerza tus contactos, renueva tu web, no dejes que tus visitas se marchiten. Vigila tu queso.
El libro continúa con algunas afirmaciones positivistas que ayudan a reforzar la idea. Sin embargo, lo más importante ya está dicho, con un tono imperativo para mantener el espíritu del libro. Habrá una segunda entrega con el resto de frases, porque meterlas todas en el mismo artículo suponía aburrir innecesariamente a muchos ;)
Por cierto, no dejes que nadie se lleve tu web.
La moda del EBITDA no mola
La moda del EBITDA no mola, y es una moda que ha durado demasiado.
Se habla y critica mucho la moda de hablar de 2.0, pero el EBITDA, o Beneficio Antes de Intereses, Impuestos, Depreciaciones y Amortizaciones, se ha convertido en otra moda similar que, a pesar de ser más antigua, curiosamente coexiste en muchas de las empresas que se apuntan al 2.0 actualmente.
Muchas empresas, casi exclusivamente tecnológicas, utilizan las cifras del EBITDA como sustituto de los estados financieros (balance, Cuenta de pérdidas y ganancias y Memoria), cuando, a diferencia de estos, no refleja una imagen fiel de la situación económica de la empresa.
Y es que el EBITDA se empezó a popularizar a finales de los años 90, en plena burbuja tecnológica, cuando las empresas de internet que tenían enormes pérdidas comenzaron a anunciar EBITDAs positivos, lo cual les daba una apariencia de saneamiento financiero y de rentabilidad, cuando la realidad era que tenían unas pérdidas más que notables.
Lo que sucede con el EBITDA es que al descontar las depreciaciones y las amortizaciones (de grandes inversiones en bienes de capital, y en muchos casos de fondo de comercio, que fue la trampa a finales de los 90) ofrece cifras razonables, por pocos ingresos que se tengan. Habría que matizar qué conceptos son los que se excluyen y cuales no, pero la idea básica de que se excluyen muchos gastos (en ocasiones casi la totalidad según la estructura de costes de la empresa) es la que debe de quedar.
Simplifiquemos al máximo la situación -sin rigor contable alguno-, para entenderlo. Imaginemos un fotógrafo, que se gasta 300 euros en una cámara, y consigue vender unas fotos por 100 (y no vuelve a vender más). Pues bien, su EBITDA sería de 100 euros (algo totalmente ilusorio), mientras que su beneficio contable sería de 200 euros de pérdida.
Significativo es que en algunas facultades estadounidenses se refieran al EBITDA como EBIT-Duh (algo así como EBIT para tontos), resaltando además su peligrosidad (algunos afirman que es el culpable en gran parte del crack tecnológico, y quizás no les falte razón), pues puede llevar a los directivos a tomar malas decisiones.
En mi opinión el EBITDA es un indicador útil (sobre todo para calcular algunos ratios), pero muchos empresarios lo están utilizando de manera incorrecta (quizás por desconocimiento). El EBITDA no es un sustituto del beneficio. Su utilidad es valorar la capacidad que tiene una empresa para hacer frente a sus deudas a corto plazo (saber si los beneficios de explotación son suficientes para hacer frente a los intereses). Ni siquiera es sinónimo del cash-flow (un indicador más útil).
En el mundo de las finanzas el EBITDA se asocia en muchos casos, sobre todo después del crack, con empresas que no son rentables, y que muestran ese dato para tapar sus problemas de rentabilidad, así que muchos empresarios se hacen un flaco favor anunciando únicamente ese dato, aunque puede ser un buen complemento informativo acompañado de datos de beneficio que sí reflejen la situación de la empresa (al menos el EBIT – antes de intereses e impuestos, pero contando depreciaciones y amortizaciones -, aunque tampoco está de más desglosar actividades ordinarias de las extraordinarias).
La idea de este pequeño y poco profundo artículo me ha surgido a raíz de leer este post de Carlos Blanco (es el que me ha dado la idea, pero no es ni mucho menos el único, y es un ejemplo representativo porque es una empresa rentable). Estoy totalmente convencido de que Grupo ItNet es totalmente rentable y puede ofrecer cifras más significativas que el EBITDA, al igual que otras muchas empresas tecnológicas, que siguen un mal ejemplo heredado del pasado.
Antes existía una justificación porque había pérdidas, pero ahora que hay beneficios, señores, enséñenlos, no dejen que creamos que tiene pérdidas, no se apunten a estas modas, den datos significativos.




