La moda del EBITDA no mola
La moda del EBITDA no mola, y es una moda que ha durado demasiado.
Se habla y critica mucho la moda de hablar de 2.0, pero el EBITDA, o Beneficio Antes de Intereses, Impuestos, Depreciaciones y Amortizaciones, se ha convertido en otra moda similar que, a pesar de ser más antigua, curiosamente coexiste en muchas de las empresas que se apuntan al 2.0 actualmente.
Muchas empresas, casi exclusivamente tecnológicas, utilizan las cifras del EBITDA como sustituto de los estados financieros (balance, Cuenta de pérdidas y ganancias y Memoria), cuando, a diferencia de estos, no refleja una imagen fiel de la situación económica de la empresa.
Y es que el EBITDA se empezó a popularizar a finales de los años 90, en plena burbuja tecnológica, cuando las empresas de internet que tenían enormes pérdidas comenzaron a anunciar EBITDAs positivos, lo cual les daba una apariencia de saneamiento financiero y de rentabilidad, cuando la realidad era que tenían unas pérdidas más que notables.
Lo que sucede con el EBITDA es que al descontar las depreciaciones y las amortizaciones (de grandes inversiones en bienes de capital, y en muchos casos de fondo de comercio, que fue la trampa a finales de los 90) ofrece cifras razonables, por pocos ingresos que se tengan. Habría que matizar qué conceptos son los que se excluyen y cuales no, pero la idea básica de que se excluyen muchos gastos (en ocasiones casi la totalidad según la estructura de costes de la empresa) es la que debe de quedar.
Simplifiquemos al máximo la situación -sin rigor contable alguno-, para entenderlo. Imaginemos un fotógrafo, que se gasta 300 euros en una cámara, y consigue vender unas fotos por 100 (y no vuelve a vender más). Pues bien, su EBITDA sería de 100 euros (algo totalmente ilusorio), mientras que su beneficio contable sería de 200 euros de pérdida.
Significativo es que en algunas facultades estadounidenses se refieran al EBITDA como EBIT-Duh (algo así como EBIT para tontos), resaltando además su peligrosidad (algunos afirman que es el culpable en gran parte del crack tecnológico, y quizás no les falte razón), pues puede llevar a los directivos a tomar malas decisiones.
En mi opinión el EBITDA es un indicador útil (sobre todo para calcular algunos ratios), pero muchos empresarios lo están utilizando de manera incorrecta (quizás por desconocimiento). El EBITDA no es un sustituto del beneficio. Su utilidad es valorar la capacidad que tiene una empresa para hacer frente a sus deudas a corto plazo (saber si los beneficios de explotación son suficientes para hacer frente a los intereses). Ni siquiera es sinónimo del cash-flow (un indicador más útil).
En el mundo de las finanzas el EBITDA se asocia en muchos casos, sobre todo después del crack, con empresas que no son rentables, y que muestran ese dato para tapar sus problemas de rentabilidad, así que muchos empresarios se hacen un flaco favor anunciando únicamente ese dato, aunque puede ser un buen complemento informativo acompañado de datos de beneficio que sí reflejen la situación de la empresa (al menos el EBIT - antes de intereses e impuestos, pero contando depreciaciones y amortizaciones -, aunque tampoco está de más desglosar actividades ordinarias de las extraordinarias).
La idea de este pequeño y poco profundo artículo me ha surgido a raíz de leer este post de Carlos Blanco (es el que me ha dado la idea, pero no es ni mucho menos el único, y es un ejemplo representativo porque es una empresa rentable). Estoy totalmente convencido de que Grupo ItNet es totalmente rentable y puede ofrecer cifras más significativas que el EBITDA, al igual que otras muchas empresas tecnológicas, que siguen un mal ejemplo heredado del pasado.
Antes existía una justificación porque había pérdidas, pero ahora que hay beneficios, señores, enséñenlos, no dejen que creamos que tiene pérdidas, no se apunten a estas modas, den datos significativos.


