Posts patrocinados y Product Placement
Los post patrocinados se trata de una de las formas de publicidad con mayor auge en la actualidad, y en base a mi experiencia, puede ofrecer un buen ROI al anunciante si se mantiene durante un tiempo en portada y se combina -opcionalmente- con campañas CPM. Por supuesto puede haber -o no- un beneficio de cara al posicionamiento, pero prefiero centrarme en el aspecto meramente publicitario, partiendo de la base de que no se exigen anchor text impuestos y que en algunos casos se puede enlazar usando nofollow.
No obstante habría que matizar que en mi opinión este tipo de campañas, así como las de CPM, no deben de ser medidas en términos de ROI (no es marketing directo), sino que siempre debe de primar en ellas el refuerzo de marca (branding). Esto es algo que no entienden muchos anunciantes y, peor aún, muchas agencias. Pero para ello me reservo un artículo, ya que es algo sobre lo que llevo tiempo queriendo hablar, ya que vivo el mercado desde varios puntos de vista (soporte y agencia) y observo bastantes prácticas (algunas consolidadas) con las que no estoy de acuerdo, y con las que pretendo romper en la medida de lo posible.
Retomando el tema de los post patrocinados -es común en mi desviarme; escribo según pienso, sin revisar, y eso a veces hace que fluyan mis pensamientos, aunque no tengan nada que ver-, debido a la posible influencia que puedan tener en la ordenación de resultados de los buscadores, y a esa (hipócrita, a veces) ética de la que hacen gala algunos pseudogurús, en esperpéticas muestras de puritanismo bloguero, que afirma que se confunde a los lectores.
Nunca me he sentido ofendido por un review, por muy patrocinado que sea. ¿Qué el autor ha recibido una remuneración económica o en especie? Bien por él. Incluso algunos sistemas dicen que pueda ser una crítica negativa… Bueno, en realidad no me afecta, como si el redactado es puramente publicitario, siempre que ésto se marque de manera conveniente (y no sea engañoso). Sí valoro una opinión sincera, pero no me parece algo imprescindible, ni me parece que ponga en duda la credibilidad de nadie (¿no es patrocinado?).
En el título hago mención al product placement (ya en otro post hable del product placement en internet). Intentaré relacionarlo con los post patrocinados, ya que creo que tienen bastantes semejanzas, y en ocasiones, una diferencia.
Ayer vi uno de los Product Placement más descarados que recuerdo (con excepción de Wayne’s World), durante la emisión de La familia Mata, relacionado con una marca de leche que esconde en su interior premios de un año de hipoteca gratis. En él, una de las protagonistas, salía corriendo hacia el producto, lo abría, y soltaba algo como “mierda, no me ha tocado un año de hipoteca gratis”, obviamente con el producto bien visible.
A pesar de que estuvo en el borde de la legalidad (más cerca de un anuncio que debe de ser señalado como tal igual que los que suelen aparecer al principio de la misma serie) no me supuso ningún problema. Incluso resultó simpático que fuera tan descarado, y aunque no se marcara como publicidad, era obvio que así era.
Realmente el Product placement es muy similar a algunos anuncios inmersos dentro de los contenidos (algunos bloggers anuncian productos suyos o de los que son socios, de manera más o menos contextual dentro de sus artículos: por ejemplo fon y Varsavsky). Los post patrocinados se parecen mucho más a los anuncios de los inicios de la serie que están interpretados por sus mismos protagonistas: los hacen ellos mismos, está marcado como publicidad, sólo dicen bondades del producto, y nadie piensa que realmente los actores lo estén recomendando… es simplemente un anuncio.
Tanto con la publicidad insertada en las entradas (product placement) como con las entradas publicitarias (anuncios protagonizados) para mí son igualmente válidos, y son equivalentes a los medios en los que se mueven. No entiendo como unos parecen tan normales, y otros reciben tantas críticas. Aunque claro, ¿críticas de quien?
Ni política ni fútbol

Desde que inicié este blog he escrito de muchos temas, aunque siempre con un enfoque más o menos orientado a los negocios en los que me voy introduciendo, variando según varían mis intereses en cada momento, o bien la actualidad informativa.
Sin embargo desde un principio me autoconvencí de no hablar de política ni de fútbol. Ambos son temas que me interesan bastante (en los dos como aficionado, no participo en ellos), pero no me parece positivo compartirlos en público. Si procuro no hacerlo en persona, con menor motivo en un blog.
El principal motivo es porque por alguna extraña razón estos temas suelen acabar enojando a alguien. Da igual qué comentario hagas, lo neutral que seas o lo educado que pretendas parecer. Siempre habrá alguien ofendido. Así, por poner un ejemplo, puedo decir que la web 2.0 sea el peor calificativo que se me ocurra, que habrá gente a favor o en contra, pero todo serán respuestas argumentadas y casi con toda seguridad inofensivas. Ahora, criticando cualquier decisión política -sobre todo si es una decisión polarizada con grandes bloques a favor y grandes en contra- o bien un comentario que haga alusión a cualquier equipo grande, traería como consecuencia toda una dulzaina de insultos y enfrentamientos que empeorarían el clima general.
No hace falta buscar demasiados ejemplos, porque seguro que todos habéis sufrido experiencias similares, o sino, basta por darse una vuelta por CUALQUIERA de los periódicos digitales que tengan habilitados los comentarios, ya sean de información generalista o deportiva.
Por supuesto esto puede suceder con más temas, pero con el fútbol y la política es una apuesta segura. Todo ello se ve agravado porque de política y fútbol todo el mundo opina, da igual su nivel de conocimiento sobre la materia. Si en la televisión dicen que la economía va bien o mal porque la balanza de exportaciones con Senegal es positiva, todo el mundo lo usará como argumento, y tragará con ello, aunque no sepa que diantres es esa balanza, ni si realmente es un indicador válido, igual que opinará que el sistema 4-3-4 no era el idóneo para enfrentarse en casa a un rival más fuerte. ¿Dije opinar? Perdón, quería decir que lo defenderá a muerte.
Con esto no quiero decir que la gente no pueda opinar, incluso de temas que no conozca -precisamente el enfoque de alguien que desconoce puede ofrecer mucha luz-. El problema se plantea en el momento en que muchas personas -y quizás no me aleje de la realidad si lo amplío a todas- a la vez que opina se cierra en banda y convertimos nuestra opinión en una causa. Quizás sea la herencia de nuestro pueblo, y nuestras ideas no son más que una representación intelectual que rememora la resistencia de Numancia.
A ello se une que por ejemplo no tengo la elegancia a la hora de tratar temas con cierto componente político como puede hacer Martin Varsavsky o Jesús Encinar a los que intelectualmente no me queda más remedio que mirarles desde abajo, y aún así, no se salvan de las polémicas, y en algunos casos agravios, por su valentía.
Así que, aunque no puedo decir que ésto sea así siempre, en la medida de lo posible procuraré evitar temas con componente político claro, así como debates de fútbol, relegando mis reflexiones e ideas al terreno privado.
Podcast para aprender inglés
Todos aquellos que me conocen saben que soy un tanto obsesivo con el trabajo, y que me cuesta desconectar, aunque sólo sea intelectualmente. Un reflejo de esta pequeña obsesión es que siempre estoy buscando formas de optimizar el tiempo, intentando aprovechar tiempos muertos (como aprovechar al máximo los trayectos en transporte público, minimizar tiempos de comida…), aunque no llego a estos niveles.
Además me enfrento al mismo problema que muchos: a pesar de que leo bastante en inglés, mis problemas de comprensión oral y de comunicación verbal en inglés me resultan algo incapacitantes (aunque me llego a defender, es una cuestión de falta de hábito más que de conocimiento); a pesar de que en estos momentos no tengo un especial interés en mercados internacionales no son pocas las ocasiones en las que tengo que recurrir a entablar conversaciones en inglés. Al final acaba saliendo algo en claro, pero no me siento cómodo, se me escapan muchas cosas y me muestro poco participativo a sabiendas de mi limitación. A veces puedo solventarlo llevándolo al francés, en el que me siento ligeramente más cómodo, pero esto no siempre es posible.
Uniendo estos dos puntos, últimamente he encontrado una solución que soluciona ambos: aprovechar el trayecto de mi casa a la oficina, y de la oficina a casa para aprender inglés.
Tardo 25 minutos de ida, y 25 de vuelta, que normalmente realizo andando. De hecho acorto mi jornada en la oficina para no tener que volver después de comer y perder otros 50 valiosos minutos, continuando mi trabajo desde casa. 50 minutos perdido que ahora les saco provecho practicando inglés.
Para ello procuro buscar cursos en mp3, o bien podcasts para aprender inglés u otros idiomas.
Hasta ahora me bajaba podcasts y los escuchaba, pero o eran en español y la mayoría tratan de temas bastante triviales -sólo me interesan cosas muy concretas y el resto me parece perder el tiempo- o eran en inglés y se me escapaba la mitad de las cosas. Sentía que necesitaba un paso intermedio antes de enfrentarme a los podcasts que hablan demasiado rápido o con pronunciación “dejada”, así que me puse a buscar cursos de ingles, en los que la pronunciiación está cuidada y así enseñar al oído desde lo más fácil.
No estoy interesado en los cursos de gramática, o los clásicos repite conmigo.. sino en aquellos que tengan relatos o se asemejen a las clases de conversación. Y encontré uno que me gusta bastante: el podcast de Vaughan.
Se tratan de extractos, de periodicidad diaria con extractos de Vaughan Radio con una duración aproximada de 50 minutos. ¡Justo los que dedico a la ida y vuelta!, así que me viene perfecto.
El estilo no es tan aburrido como cualquier curso de inglés, aunque sí que esté corrigiendo fallos comunes, y prácticamente todo el programa es en inglés, salvo alguna aclaración en español, entendiéndose a la perfección. Como pega, hay veces que puede hacerse algo repetitivo, pero eso sí, siempre instructivo.
Sé que no se producirán milagros, pero estoy seguro de que con el tiempo, y casi sin querer iré acostumbrado a este estúpido oído mío a entender mejor el inglés. Lo de la lengua ya es caso perdido… a veces se traba con el español ;) A mí me ha venido como anillo al dedo, así que espero que a alguno de vosotros le venga bien.
Por cierto, si conocéis cosas similares, bien en inglés o en otros idiomas (estoy interesado en chino, japonés y alemán -en estos desde casi cero, y en francés para mejorar fluidez), podéis comentarlo. Seguro que Sergio Blanco tiene mucho que decir.
Actualizado: David nos recomienda los Multimedia de BBC Learning English y English as a Second Language Podcast
Actualizado 18 de noviembre: Carmen nos recomienda Livemocha, una comunidad para aprender idiomas.
Antonio Ortiz habló sobre este mismo tema hace un tiempo, y refleja una colección de recursos para aprender inglés
Actualizado 19 de noviembre: Miguel nos deja otro recurso de podcasts para aprender inglés: Englishpod.
Actualizado 20 de noviembre: Leyendo el comentario de Rodolfo Llanos, veo que dispone de ofertas para bloggers de cursos de inglés en Soloinglés
Meristation pierde el juicio contra Prisacom
Hoy publica el diario 5 días, en su versión digital que Prisacom gana el juicio contra Meristation.
Aunque desconozco los detalles de la operación, sí que viví con cierta curiosidad hace meses el comienzo de este culebrón (Carlos Blanco lo contaba por aquel entonces), puesto que Meristation es competencia (sana) de Mundogamers, a la vez que desde mi agencia de publicidad he conseguido varias campañas para este portal de videojuegos (osea que por otro lado es proveedor).
El origen del problema se data en 2002, cuando Meristation firmó un acuerdo comercial con Prisacom que -perdón si los datos no son exactos- incluía el traspaso de la web a los servidores de Prisacom, la gestión comercial del inventario publicitario y una opción de compra, cifrada en la fecha del contrato.
El contrato finalizaba a principios de este año y hubo problemas en la salida de los servidores de Prisacom (aquí unas versiones hablan desde robos de la web -por una parte- hasta de secuestro de la web -por la otra-), que dejó varios días a Meristation inoperativa (incluso se llegó a especular con su desaparición).
En este momento se creó un conflicto entre ambas empresas -parece ser- ya que Prisacom pretendía ejercer la opción de compra, y, probablemente, la cifra pactada resultaba insuficiente para la dirección de Meristation (Pep) o bien existía una cantidad superior rondando, aunque tampoco es descartable un “mal feeling” con la adquiriente.
Desde entonces parecían que las aguas se habían calmado y todo estaba tranquilo (aunque había más que rumores de que había compra por un tercero, e incluso se especulaba con cifras, que no voy a mencionar), cuando hoy, para mi sorpresa, uno de los coordinadores de Mundogamers me facilita el enlace con el que comienzo este post.
Por mi posición, queda claro que tengo tendencia a ponerme más del lado de Pep, ya que es equivalente a la mía, aún sin saber si realmente existe base jurídica para la decisión (entiendo que sí, sino sería incomprensible la sentencia -aunque, ¿es firme?-), sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos años se me han planteado situaciones y oportunidades similares, en las que he tenido muy presente siempre su experiencia (a buen entendedor, pocas palabras bastan).
Debo decir que todo lo expuesto en este post está extraído de distintos foros y discusiones, por lo que puede haber inexactitudes en la información, ya que no cuento con ninguna información “privilegiada” de lo acontencido.
Por cierto, está previsto que Pep dé una de las conferencias en el próximo Congreso de Webmasters que se celebra este fin de semana en Madrid. Si tengo la oportunidad de hablar con él, quizás se pueda confirmar algo (aunque no sé lo que podrá o querrá contar). En cualqueir caso, suerte, Pep.
Impacto del CGM en la publicidad tradicional

GRPs negativos es el último post que ha escrito hasta el momento Juanjo Rodríguez, en el que nos invita a reflexionar sobre la conveniencia de los GRPs como medida del impacto de campañas, basándose en este post de Clickz.
Los GRPs (Gross Rating Points) es una medida tradicional del alcance de la publicidad en relación a la audiencia potencial, y suele usarse para determinar el nivel de saturación de una campaña.
El problema se plantea en que no se tienen en cuenta los impactos laterales que una campaña en un medio pueda tener. No es una novedad, ya que el boca-boca (o boca-oído, no entremos en debates conceptuales) en torno a un producto o una campaña ha existido siempre. Seguro que todos vosotros habéis comentado alguna vez: ¿has visto el nuevo anuncio de la marca x? ¿que no? tienes que verlo, es buenísimo.
Claro, esto hace una década podía suponer un porcentaje más o menos elevado, pero salvo excepciones, marginal. Pero los tiempos están cambiando, y una simple campaña de prensa o televisión, puede suponer todo un fenómeno mediático, que gracias a la expansión de los contenidos generados por los usuarios (CGM) estas pueden tener mayor impacto fuera de su medio natural que dentro de él, por lo que las desviaciones entre el GRP medido y el real pueden parecerse tanto como Chita a Tarzán.
La parte positiva es que, en contra del boca-boca, los CGM son mucho mejor medibles (ya véis, las ventajas de internet), y por ello, pueden ser aprovechados por los publicistas para hacerse una idea mejor del impacto real de una campaña. Y no sólo del impacto, sino que incluso puede servir de feedback casi inmediato, sin tener que esperar a ver la evolución de las ventas, como venía siendo habitual.
Por eso, internet no sólo es un medio publicitario barato (en términos comparativos) y totalmente medible, sino que además, es una fuente de información para medir otro tipo de campañas en formatos offline. Además, me gustaría añadir de que gracias a internet se podrían medir muchas más cosas de las que realmente se miden, aún se están infrautilizando las posibilidades publicitarias.
Dicho esto, me resulta interesante lo que comenta Juanjo Rodríguez (y en Clickz) de cuestionar la mentalidad tradicional del “todo suma”. ¿Por qué no va a restar? ¿Por qué no puede haber GRPs negativos? Al fin y al cabo, una reacción negativa a una campaña determinada es exactamente lo mismo que una contracampaña, y contar esas reacciones negativas como suma es un error, a no ser que queramos hacer bueno el dicho de “que hablen de mí, aunque sea mal”.




