¿Quien se ha llevado mi web?

¿Quien se ha llevado mi queso? es un libro que seguro que os suena a muchos. Escrito por Spencer Johnson me impactó en mi etapa universitaria su simple estilo de fábula, su amena lectura (típica en muchos de los libros de management y de autoayuda) y su significado, que sin duda si lo aprehendemos (nótese la diferencia con aprender) será de ayuda en los momentos difíciles (que siempre llegan).

Pues bien, hoy se me ha ocurrido la idea de tratar de comparar este libro, sobre todo enfocado a los negocios, con mundo de la web. Al fin y al cabo, se trata de un negocio, y para muchos una especie de mundo paralelo al real cuya principal ventaja es ampararse si se desea en un relativo anonimato. Por lo tanto, debe de haber semejanzas. Y de eso va este pequeño artículo: ¿Quien se ha llevado mi web?

El enfoque en el libro original es cómo comportarse, en términos de actitud, ante los cambios en el trabajo y en la vida privada. La vida privada la dejaremos de lado en esta ocasión, o al menos lo dejo opcional para aquellos que gusten de relaciones virtuales. Pero en la web sí que existen continuos cambios: evoluciones de algoritmos, nuevas tendencias, crisis generales,… modificaciones de las reglas del juegos al fin y al cabo.

No me quiero entretener en la historia en sí (aún así contaré algo de ella para centrar a quienes no hayan leído el libro, pero no es imprescindible para entender la idea), sino que me centraré en los aspectos más determinantes, resumidos en cortas frases que se resaltan en el texto original a modo de Citas Para la Historia.

Tener queso te hace feliz:

En la historia, los protagonistas (dos ratones) pensaban que tenían queso para toda la vida en una sala de un laberinto. Lo mismo puede suceder con nuestra web, que tiene éxito y ni siquiera pensamos que mañana pueda dejar de tenerlo. Pensamos que tenemos visitas para toda la vida. Tener visitas te hace feliz.

Cuanto más importante es el queso para uno, más desea conservarlo:

Con tanto queso, nuestros amigos ratones se vuelven algo arrogantes, y ni se percatan de que el queso se les va acabando. Simplemente comían, sin hacer nada más; sólo pendientes de que todo siguiera igual y aún tuvieran queso. Esto mismo también sucede en la web: si las visitas continúan bien, algunos webmasters mantienen el trabajo al mínimo y sólo se preocupan de las estadísticas, pensando que durará para siempre, sin observar los cambios que hay, sin intentar prepararse para esos cambios, siendo totalmente conservadores. Cuanto más importantes son las visitas para uno, más desea conservarlas.

Si no cambias, Te extingues:

Llegará un momento en que a nuestros amigos se les acaba el queso, y se debaten entre ir a buscar más por el laberinto (con el riesgo de perderse), o esperar a que el queso vuelva. En este caso en el mundo web sólo se cumple a veces, porque si el problema es de posicionamiento (cambios de algoritmo, problemas transitorios, etc) es posible que el queso vuelva. Pero aún así, seguiremos preguntándonos por qué no fuimos antes al lugar donde se fue el queso, y seguiremos preguntándonos si merece la pena esperar a que el queso vuelva, o ir a buscarlo.

Sin embargo, si el cambio es general (cambios de tendencia en el mercado), nuestra ceguera y autocomplacencia habrá servido para que nos demos cuenta de que nuestras visitas ya no están, y muchos pensaremos que no merece la pena ir a buscarlas ni cambiar nada. Que las visitas tienen que volver. Mejor esperar… hasta que muramos de hambre. Y entonces nos daremos cuenta de lo que teníamos que habernos percatado antes: Si no cambias, te extingues.

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

El miedo al cambio es normal, todos lo tenemos. Pero tarde o temprano algo cambia, siempre cambia. Y debemos de prepararnos para ello. Perder el miedo. Salir a buscar más queso es siempre mejor que esperar a que el queso vuelva. Es decir: innova, muévete, busca a tus visitas. No tengas miedo. Nunca debes de soltar las riendas.

Huele el queso a menudo, para saber cuando empieza a enmohecerse:

Rara vez los cambios vienen de golpe. Normalmente hay indicios o una lenta transformación. Sólo hay que saber estar atento a los posibles cambios. O al menos, ser consciente de que estos pueden llegar, y empezar a prepararse para ello, cubrirnos las espaldas. Vigila tus visitas, detecta tendencias, mantente conectado, refuerza tus contactos, renueva tu web, no dejes que tus visitas se marchiten. Vigila tu queso.

El libro continúa con algunas afirmaciones positivistas que ayudan a reforzar la idea. Sin embargo, lo más importante ya está dicho, con un tono imperativo para mantener el espíritu del libro. Habrá una segunda entrega con el resto de frases, porque meterlas todas en el mismo artículo suponía aburrir innecesariamente a muchos ;)

Por cierto, no dejes que nadie se lleve tu web.

5 Comments

  1. Creo que en oportunidades resulta dificil a los webmasters hacer cambios y no hablo directamente de posicionamiento sino de estrategias. Uno ve en sus sitios buenos resultados y se pregunta ¿por que cambiar esto si da resultados? y por lo general esto lleva a que cuando se notan perdidas de visitas el webmaster trata de encontrar soluciones rápidas y se anima a hacer los cambios que antes ni pensó en hacer, a veces creo que esto es desastrozo y en otros casos “encuentran nuevamente el queso digamos”.
    PD: Suerte con el nuevo blog y mantente escribiendo ;)

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  2. Excelente artículo! Creo que me compraré el libro =)
    Otro del mismo tipo es “Ping” y es más para emprendedores. Quizás está bueno para hacer otro paralelismo. ;)

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  3. No había oído hablar de Ping (aunque sí de uno similar, creo que la segunda parte de Quien se ha llevado mi queso), que se llama Fish.

    Sin duda Caraie. Es una actitud conservadora la que tenemos todos. Pero quizás debamos de abrir los ojos. No es por ser pesimistas, sino previsores. ¿O no?

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  4. Ya hace tiempo que leí “Quien se ha llevado mi queso” así que siempre va bien que alguien te refresque la memoria :)

    Realmente el tema de cambios (ya sea en la web o en la propia vida) da un poco de “yuyu” y muchas veces la respuesta natural al miedo es quedarse quieto (paralizado, más bien) y no hacer nada.

    Como bien dice el refrán “renovarse o morir”, a veces creo que tendría que tatuármelo para no olvidarlo nunca (estilo Memento)

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